HOMERO1
e-ISSN: 3084-780X Volumen 1 Número 4 Año 2025
Depósito Legal N° 2025-06702 Artículo original
Impactos formativos de un proyecto comunitario en la comunicación social en salud de estudiantes de medicina
Formative impacts of an community project on social communication in health of medical students
Impactos educacionais de um projeto comunitário sobre comunicação social em saúde para estudantes de medicina
Lilian Suarez-Cid1*, https://orcid.org/0000-0002-1894-0688
María Antonia Tamayo-Isaac1, https://orcid.org/0000-0002-8621-3482
Mayenín Fuentes-Tur1, https://orcid.org/0000-0002-3161-3120
Clara Ofelia Suárez-Rodríguez2, https://orcid.org/0000-0001-5129-2777
1Filial de Ciencias Médicas de Palma Soriano, Universidad de Ciencias Médicas Santiago de Cuba, Santiago de Cuba, Cuba
2Universidad de Oriente, Cuba
*Autor para correspondencia: lsuarezc@uo.edu.cu
Citación/Citation/Citação: Suarez-Cid, L., Tamayo-Isaac, M.A., Fuentes-Tur, M., Suárez-Rodríguez, C.O. (2025). Impactos formativos de un proyecto comunitario en la comunicación social en salud de estudiantes de medicina. HOMERO, 1(4), 216-227. https://doi.org/10.64492/y6tnp716
RESUMEN
Introducción: Los proyectos extensionistas comunitarios de las universidades juegan un papel protagónico en la misión de la universidad; tributan a la extensión y transferencia de conocimientos a la sociedad y, esencialmente, favorecen un diálogo contextualizado y desarrollador con las comunidades. Objetivo: Valorar los impactos formativos del proyecto “No a las Drogas” en el proceso de comunicación socio-comunitaria en salud de los estudiantes de Medicina. Método: Se realizó una investigación con metodología mixta, con diseño concurrente, en el contexto de la Filial de Ciencias Médicas de Palma Soriano, de la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, con el empleo de observación, encuestas y talleres grupales con estudiantes y profesores. Resultados: La totalidad de los docentes y estudiantes de Medicina participantes mostraron alto nivel de compromiso y motivación para la gestión de las actividades del proyecto. Se apreciaron cambios favorables en el desempeño comunicativo socio-comunitario de los estudiantes y en la orientación didáctica y teórico-práctica del proceso de formación. Se logró la incorporación de estudiantes y docentes a nuevos proyectos y acciones de carácter formativo, se introdujeron nuevos resultados en la práctica formativa y se produjeron cambios significativos en los contextos de desempeño, que dan cuenta del impacto social y educativo de la propuesta. Conclusiones: Los resultados obtenidos por el proyecto “No a las Drogas” destacan la pertinencia de los proyectos comunitarios como herramienta didáctico-metodológica para promover el desempeño comunicativo eficiente de los estudiantes de Medicina. Se discuten seis tendencias estratégicas emergentes en la comunicación social en salud: (1) comunicación social para la salud mental; (2) incorporación de e-innovaciones comunicacionales; (3) desarrollo de prácticas evaluativas colaborativas, centradas en las personas; (4) alfabetización en salud mediante el desarrollo de competencias comunicativas críticas; (5) abordaje de estigmas y desinformación desde una comunicación basada en evidencia; y (6) recuperación de los fundamentos éticos, participativos y dialógicos de la comunicación en salud.
Palabras clave: comunicación social, formación médica, innovación digital, proyectos comunitarios, salud.
ABSTRACT
Introduction: Community-based university outreach projects play a leading role in the university’s mission, as they contribute to the extension and transfer of knowledge to society and, essentially, foster contextualized and developmental dialogue with communities. Objective: To assess the formative impacts of the project “No to Drugs” on the process of socio-community health communication among medical students. Method: A mixed-methods study with a concurrent design was conducted in the context of the Palma Soriano Branch of the University of Medical Sciences of Santiago de Cuba. Data collection techniques included observation, surveys, and group workshops with students and faculty members. Results: All participating faculty members and medical students demonstrated high levels of commitment and motivation in managing the project activities. Favorable changes were observed in students’ socio-community communicative performance, as well as in the didactic and theoretical-practical orientation of the training process. The project facilitated the incorporation of students and faculty into new formative projects and actions, introduced new outcomes into educational practice, and generated significant changes in performance contexts, evidencing the social and educational impact of the proposal. Conclusions: The results obtained from the “No to Drugs” project highlight the relevance of community-based projects as a didactic-methodological tool for promoting effective communicative performance among medical students. Six emerging strategic trends in social communication in health are discussed: (1) social communication for mental health; (2) incorporation of communicational e-innovations; (3) development of collaborative, person-centered evaluative practices; (4) health literacy through the development of critical communicative competencies; (5) addressing stigma and misinformation through evidence-based communication; and (6) strengthening the ethical, participatory, and dialogical foundations of health communication.
Keywords: social communication, medical education, digital innovation, community projects, health.
RESUMO
Introdução: Os projetos extensionistas comunitários das universidades desempenham um papel central na missão universitária, pois contribuem para a extensão e a transferência de conhecimentos para a sociedade e, essencialmente, favorecem o diálogo contextualizado e desenvolvedor com as comunidades. Objetivo: Avaliar os impactos formativos do projeto “Não às Drogas” no processo de comunicação socio-comunitária em saúde dos estudantes de Medicina. Método:
Foi realizada uma pesquisa de abordagem metodológica mista, com delineamento concorrente, no contexto da Filial de Ciências Médicas de Palma Soriano, da Universidade de Ciências Médicas de Santiago de Cuba. Utilizaram-se como técnicas a observação, questionários e oficinas grupais com estudantes e professores. Resultados: A totalidade dos docentes e estudantes de Medicina participantes apresentou elevado nível de comprometimento e motivação na gestão das atividades do projeto. Foram observadas mudanças favoráveis no desempenho comunicativo socio-comunitário dos estudantes, bem como na orientação didática e teórico-prática do processo formativo. Houve incorporação de estudantes e docentes a novos projetos e ações formativas, introdução de novos resultados na prática educacional e transformações significativas nos contextos de desempenho, evidenciando o impacto social e educativo da proposta. Conclusões: Os resultados do projeto “Não às Drogas” destacam a pertinência dos projetos comunitários como ferramenta didático-metodológica para promover o desempenho comunicativo eficaz dos estudantes de Medicina. Discutem-se seis tendências estratégicas emergentes na comunicação social em saúde: (1) comunicação social para a saúde mental; (2) incorporação de e-inovações comunicacionais; (3) desenvolvimento de práticas avaliativas colaborativas e centradas nas pessoas; (4) alfabetização em saúde por meio do desenvolvimento de competências comunicativas críticas; (5) enfrentamento de estigmas e desinformação a partir de uma comunicação baseada em evidências; e (6) fortalecimento dos fundamentos éticos, participativos e dialógicos da comunicação em saúde.
Palavras-chave: comunicação social, formação médica, inovação digital, projetos comunitários, saúde.
Fecha de recepción: 30/09/2025 Fecha de aceptación: 15/12/2025 Fecha de publicación: 31/12/2025
Introducción
La comunicación social en sus diversos niveles (organizacional, mediático y comunitario) ha sido asumida como un importante pilar de la gestión del gobierno cubano que contribuye a la interrelación, el diálogo, la participación social y la construcción de consenso (Asamblea Nacional del Poder Popular, 2022). En el ámbito de la salud, las tendencias epidemiológicas actuales, la exposición recurrente a situaciones de emergencia sanitaria, el incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles y las infecto-contagiosas, subraya la relevancia de la comunicación social como piedra angular de la política de salud orientada a la atención comunitaria, para el desarrollo de sus funciones prioritarias de prevención, promoción y educación para la salud.
Desde el punto de vista teórico-metodológico, la comunicación social en salud constituye un campo complejo en el que convergen diversas interpretaciones que difieren entre sí por el énfasis puesto en la transmisión de mensajes, el modelaje de comportamientos, lo mediático o lo interaccional (Araujo & Cuberli, 2015). Aunque tradicionalmente ha predominado una perspectiva instrumental de la comunicación, actualmente el consenso teórico respalda su abordaje como un proceso de producción social de sentidos, que privilegia la comprensión sociocultural y comunitaria de los sujetos y sus problemáticas de salud, suscitando el diálogo, la participación y la articulación de los saberes de todos los actores sociales, en la construcción colectiva del cambio deseado.
Esta perspectiva, que algunos autores denominan relacional (Díaz & Uranga, 2011; Rodríguez et al., 2018; Beltrán, 2021), resulta coherente con el paradigma Médico social al que aspira la formación y práctica médica en Cuba (Achig & Pino, 2017). De acuerdo con el Modelo del Profesional Médico en Cuba (2019), los estudiantes reciben contenidos relacionados con la teoría de la comunicación desde el primer año de la carrera, que tienen que poner en práctica en las actividades de prevención, promoción y educación para la salud en las comunidades donde se insertan. Este vínculo se materializa no sólo a través de actividades docentes, sino también de su participación activa en proyectos comunitarios y de investigación, campañas priorizadas ante emergencias epidemiológicas, entre otras tareas a favor del bienestar de la población y el desarrollo local.
Los proyectos extensionistas comunitarios juegan un papel protagónico en la misión de la universidad, pues no sólo contribuyen a extender o transferir sus conocimientos a la sociedad, sino también a favorecer un diálogo contextualizado y desarrollador con las comunidades. En este proceso, el estudiante se transforma a sí mismo y a los actores sociales implicados, pues reconoce la importancia del conocimiento científico para la comunidad y la importancia del conocimiento popular (tradicional y comunitario) para los estudiantes (Fraga, 2017).
En una investigación desarrollada en la Filial de Ciencias Médicas de Palma Soriano, se estableció una estrategia educativa de la comunicación socio-comunitaria en salud del estudiante de Medicina, a través del estudio de caso de un proyecto extensionista comunitario, por lo que el presente trabajo tiene como objetivo: Valorar los impactos formativos del proyecto “No a las Drogas” en el proceso de comunicación socio-comunitaria en salud de los estudiantes de Medicina.
MÉTODO
Se realizó una investigación con metodología mixta, con diseño concurrente, en el contexto de la Filial de Ciencias Médicas “Julio Trigo López” de Palma Soriano, durante el año 2022. En la investigación participaron 15 estudiantes de quinto año de la carrera de Medicina, escogidos de forma intencional, no probabilística, teniendo en cuenta los siguientes criterios de selección: encontrarse incorporados al proyecto “No a las Drogas” y brindar su consentimiento para participar en la investigación. También participaron 15 docentes, entre ellos directivos, profesores del colectivo de la disciplina principal integradora que tributa directamente a la formación de los modos de actuación profesional en dicha carrera, así como profesores del área básica de formación. Se emplearon métodos teóricos: analítico-sintético, inductivo-deductivo; estadísticos: estadística descriptiva (frecuencias, medidas de tendencia central y de dispersión); y métodos del nivel empírico: observación, encuestas y talleres grupales con estudiantes y profesores. El análisis se sustentó en el procedimiento metodológico para la evaluación del impacto formativo en la Educación Superior, propuesto por Tejeda (2011), y se consideran sus mismos indicadores: la satisfacción de los sujetos acorde a la formación, el desarrollo alcanzado por los participantes, la trasferencia lograda por los sujetos y los cambios producidos en los contextos de desempeño de los sujetos.
RESULTADOS
Los resultados del estudio se presentan teniendo en consideración cada uno de los indicadores asumidos del estudio de Tejeda (2011), de manera secuencial. Posteriormente muestra una síntesis contentiva de la integración de estos indicadores.
Con respecto al nivel de satisfacción de los sujetos acorde a la formación, se pudo apreciar que los estudiantes de Medicina que participaron en el estudio de caso expresaron alto nivel de coincidencia entre sus necesidades formativas y las expectativas personales. Por ello, realizaron las actividades planificadas con evidente implicación emocional, motivación elevada y protagonismo en la gestión de las actividades comunicativo-educativas del proyecto.
Tanto los estudiantes como los docentes participantes en la investigación se caracterizaron por ser cooperativos y colaboradores, contribuyendo con sus criterios y actitudes positivas al desarrollo favorable del proyecto. La totalidad de los participantes manifestó sentirse satisfechos con el proceso formativo; de igual manera, los directivos de la Filial de Ciencias Médicas de Palma Soriano apoyaron las actividades realizadas, expresaron su satisfacción con los resultados obtenidos y su propósito de aplicarlos con estudiantes de otras carreras de las ciencias de la salud.
En el nivel de desarrollo alcanzado por los participantes, se tuvieron en cuenta las transformaciones graduales producidas en estudiantes y docentes en el proceso formativo. En el caso de los docentes, se apreciaron cambios favorables en la orientación didáctica y teórico-práctica del proceso de formación de los estudiantes de Medicina para la comunicación socio-comunitaria en salud. Al respecto, la totalidad de los docentes afirma estar mejor preparados didácticamente para conducir dicho proceso formativo a través de la vinculación de los estudiantes a los proyectos comunitarios, y coinciden en reconocer la importancia que tiene para el médico el desarrollo de una comunicación médico-comunidad contextualizada y desarrolladora.
En la aplicación de encuestas a los docentes se pudo apreciar, de acuerdo con las frecuencias, medias y desviación estándar, que existe coincidencia en que las actividades produjeron transformaciones positivas evidentes en las relaciones comunicativas entre docentes-estudiantes-grupo-comunidad durante el desarrollo de las actividades formativas, la intencionalidad en la elaboración y consecución de objetivos dirigidos al desarrollo de la comunicación socio-comunitaria del estudiante, el tratamiento teórico y metodológico del contenido, la utilización de métodos activos, productivos y vivenciales – experienciales y el empleo de la autoevaluación y la heteroevaluación de los estudiantes, todo desde la potenciación de la dimensión extensionista como dinamizadora de las relaciones dialécticas entre lo curricular y lo sociopolítico. Estos resultados cobran gran importancia, máxime cuando varios autores reconocen las insuficiencias que persisten en el tratamiento didáctico y metodológico de la comunicación en la universidad médica cubana (Rojas et al., 2018; Bravo et al., 2019; Suarez et al., 2022).
Los aprendizajes logrados parten de una comprensión, por parte de los docentes, de la necesidad de reflexionar permanentemente en la praxis educativa de la comunicación socio-comunitaria en salud como núcleo dinamizador de este proceso formativo, que garantice que el estudiante de Medicina sea capaz de generar una influencia educativa desarrolladora a través del diálogo e interacción socio-comunitaria. En este sentido, son de referencia las consideraciones de reconocidos investigadores como Freire (1984), Kaplún (1985), Martín-Barbero (1991, 2015) y Gumucio-Dagron (2001, 2010), los cuales abogan por una concepción dialógica y participativa de la comunicación, donde lo educativo cobra carácter de esencia.
Tanto profesores como directivos coincidieron en la mejora de la calidad de la proyección del trabajo de la Filial de Ciencias Médicas “Julio Trigo López”, al intencionar el tratamiento didáctico de la comunicación socio-comunitaria en salud de los estudiantes de Medicina, desde los proyectos extensionistas en relación con las dimensiones curricular y sociopolítica, para alcanzar las aspiraciones del paradigma médico social en Cuba. En el caso de los estudiantes de Medicina participantes, se fueron visibilizando paulatinamente índices de mejoramiento en su comunicación con la población durante las intervenciones en el contexto local-comunitario, a través del establecimiento de intercambios más coherentes, dialógicos y contextualizados.
La encuesta aplicada a estudiantes reveló un alto nivel de satisfacción con relación al desempeño comunicativo socio-comunitario, que se manifestó esencialmente en su capacidad para co-producir y transmitir mensajes comunicativo-educativos a la comunidad, regular y autorregularse en las situaciones comunicativas, y establecer una relación empática con los agentes socio-comunitarios, como expresión de las funciones informativa, reguladora y afectiva de la comunicación. El desarrollo de estas funciones permitió a los estudiantes una comprensión contextualizada de la realidad socio-comunitaria y sus demandas, en un clima psicosocial favorable para optimizar la interacción y el protagonismo socio-comunitario en la transformación de la problemática de salud abordada.
También como parte del nivel de desarrollo alcanzado por los participantes, se tuvo en cuenta la incorporación de diez nuevos estudiantes de cuarto año de Medicina y veinte de la carrera de Enfermería al proyecto No a las Drogas; la conversión de dicho proyecto comunitario a un proyecto de investigación institucional de la Filial de Ciencias Médicas de Palma Soriano; la participación de los estudiantes en talleres y eventos científicos para socializar los resultados de sus estrategias comunicativas desde el proyecto comunitario; y la participación de tres docentes en eventos científicos de corte pedagógico defendiendo la temática de la comunicación médica, lo cual evidencia el interés despertado hacia esta línea de investigación y el reconocimiento de su importancia.
Con relación al nivel de trasferencia logrado por los participantes, se elaboró una estrategia de comunicación social para la prevención de conductas adictivas en la adolescencia, la cual se aplicó como parte de las actividades del proyecto “No a las Drogas” en la secundaria básica IV Congreso del PCC, con resultados objetivos evidentes en un grupo de adolescentes vulnerables de dicha institución educativa. Asimismo, se consolidaron los nexos con instituciones educativas comunitarias y con instituciones sociales a nivel municipal involucradas en el proyecto, entre ellas el Departamento Municipal de Salud Mental, la Federación de Mujeres Cubanas y el Ministerio de Educación.
La transferencia se apreció como un proceso dialógico y constructivo. Los estudiantes de medicina argumentan que para contribuir a la salud de la comunidad, optaron por propuestas basadas en métodos participativos y de colaboración conjunta. Dieron prioridad a la coparticipación en la búsqueda de soluciones a las dificultades identificadas y se preocuparon por transmitir preguntas, más que respuestas, con la finalidad de estimular el pensamiento crítico de los comunitarios.
En cuanto al nivel de cambios producidos en los contextos de desempeño de los sujetos, se produjo un perfeccionamiento del trabajo metodológico a nivel de institución para la orientación didáctica y teórico-práctica a los docentes con vistas al perfeccionamiento de la formación del estudiante de Medicina para la comunicación socio-comunitaria en salud. Además, se perfeccionó el currículo optativo-electivo con la impartición de un curso sobre comunicación social en salud a estudiantes de Medicina.
DISCUSIÓN
Satisfacción: Este punto resulta de vital importancia, pues se coincide con investigadores como Chancay et al. (2017) en que el interés del alumno en aprender comunicación facilita o inhibe la adquisición de estas habilidades. También concuerda con valoraciones realizadas por Fernández Pouchán (2025) durante la realización de su tesis doctoral. En ese estudio, la autora encontró que “Algunos estudiantes manifiestan un deseo de ayudar a los demás, vinculado a una satisfacción personal que surge del acto de transmitir lo aprendido, colaborar y/o aportar algo” (p. 152).
Esos hallazgos concuerdan con las observaciones y valoraciones analizadas en este estudio; ello permite aseverar que la participación activa de los estudiantes, en proyectos comunitarios, donde puedan ayudar a otros, puede constituir un espacio de satisfacción personal y tributa tanto a su formación profesional como a su educación humana.
Transformaciones: Estos resultados cobran gran importancia, máxime cuando varios autores reconocen las insuficiencias que persisten en el tratamiento didáctico y metodológico de la comunicación en la universidad médica cubana (Rojas et al., 2018; Bravo et al., 2019; Suarez et al., 2022).
Los aprendizajes logrados parten de una comprensión, por parte de los docentes, de la necesidad de reflexionar permanentemente en la praxis educativa de la comunicación socio-comunitaria en salud como núcleo dinamizador de este proceso formativo, que garantice que el estudiante de Medicina sea capaz de generar una influencia educativa desarrolladora a través del diálogo e interacción socio-comunitaria. En este sentido, son de referencia las consideraciones de reconocidos investigadores como Freire (1984), Kaplún (1985), Martín-Barbero (1991, 2015) y Gumucio-Dagron (2001, 2010), los cuales abogan por una concepción dialógica y participativa de la comunicación, donde lo educativo cobra carácter de esencia.
Tanto profesores como directivos coincidieron en la mejora de la calidad de la proyección del trabajo de la Filial de Ciencias Médicas “Julio Trigo López”, al intencionar el tratamiento didáctico de la comunicación socio-comunitaria en salud de los estudiantes de Medicina, desde los proyectos extensionistas en relación con las dimensiones curricular y sociopolítica, para alcanzar las aspiraciones del paradigma médico social en Cuba. En el caso de los estudiantes de Medicina participantes, se fueron visibilizando paulatinamente índices de mejoramiento en su comunicación con la población durante las intervenciones en el contexto local-comunitario, a través del establecimiento de intercambios más coherentes, dialógicos y contextualizados.
Transferencia: Los resultados alcanzados por el proyecto comunitario concuerdan y corroboran resultados y valoraciones referenciadas en diversos estudios. Por ejemplo, en una publicación reciente de De Castro Moraes y Meloni (2025) se escribe “University extension promotes social engagement, expands access to scientific knowledge, and strengthens the formation of critical thinking citizens” (p. 853). También corrobora la valoración de Sarmento et al. (2025), quienes afirman que la extensión universitaria es una puerta de entrada muy importante para que actores externos a las universidades puedan acceder a las tecnologías innovadoras.
Costa et al. (2025) también reconocen, a partir de una investigación realizada en la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul, que la organización de proyectos de extensión universitaria tienen impactos directos en la sociedad mediante la difusión de conocimientos entre la universidad y la sociedad mediante la creación un ciclo de aprendizaje
Cambio: Los impactos obtenidos connotan la relevancia de la extensión como proceso eminentemente comunicativo, como se defiende en las investigaciones de Freire (1984), Kaplún (2005), Rodríguez (2009), entre otros, los cuales coinciden en que la Universidad no solo debe extender o transferir sus conocimientos hacia la Sociedad, sino esencialmente favorecer el diálogo con las comunidades. De igual forma, otros autores se refieren a la función de la extensión universitaria asociada a la comunicación, interacción, cooperación, participación e integración, y la identifican como una ruta significativa para enriquecer los otros procesos sustantivos universitarios: la docencia y la investigación (Aguilera, 2018; Téllez, 2020; Véliz et al., 2022). De este modo, se constituye como instrumento esencial para el cambio de visión y de acción de las universidades.
No obstante, se coincide con Martínez y Cintra (2017) en que esta vinculación universidad-sociedad requiere hoy de enfoques diferentes capaces de mutar de un paradigma asistencialista a un entorno de aprendizajes mutuos, en el que la Extensión Universitaria desarrolle una promoción cultural ajustada al contexto social concreto al que se acerca, con un diálogo participativo que exhiba y fortalezca los mutuos saberes y que incite a comunicar vivencias, como alternativas para una posible transformación del entorno.
En los nuevos tiempos, la universidad debe definir la visión integral de sus funciones, esencialmente de la extensión como paradigma afianzado en una comunicación más orientada hacia lo positivo, lo potencial, lo saludable (Gross-Tur et al., 2021). La extensión es el eje para crear y difundir el conocimiento, y lograr una correspondencia entre la demanda social y la coherencia interna que debe primar en ella, buscando la pertinencia social que aspira el mundo actual de las instituciones de educación superior, tratando de hacer concernir el discurso con la acción.
El análisis de las exigencias y retos de la universidad médica cubana en el siglo XXI y la necesidad de egresar profesionales de la salud con una formación general integral, que les permita actuar con efectividad en la comunidad y sus instituciones, ya sea en escenarios nacionales o internacionales, refuerza la importancia de la extensión como vía para fortalecer los vínculos universidad-sociedad (Suarez et al., 2022), con énfasis en la cultura salubrista, expresada en la comunicación social en salud.
En coherencia con esta visión integradora de la extensión universitaria y su función dinamizadora en los procesos de formación, resulta imprescindible considerar las transformaciones que actualmente experimenta la comunicación social en salud como campo de conocimiento y práctica. Diversos estudios recientes, desde enfoques empíricos, clínicos, tecnológicos y educativos, confirman que dicha comunicación ha dejado de concebirse únicamente como una herramienta instrumental para transmitir información, y se ha constituido en un componente estratégico del aprendizaje significativo, el vínculo universidad-comunidad y la construcción participativa del conocimiento en salud. A partir de esta premisa, se identifican tendencias emergentes en la literatura científica internacional que permiten fundamentar y proyectar iniciativas formativas más integrales, contextualizadas y socialmente pertinentes. Estas tendencias, sistematizadas a partir del análisis de múltiples investigaciones, permiten orientar con mayor claridad el diseño, desarrollo y evaluación de proyectos formativos basados en la comunicación social en salud, los cuales se presentan a continuación.
Tendencias estratégicas de la comunicación social en salud para proyectos formativos
El análisis de la literatura científica reciente revela un conjunto de tendencias estratégicas en el campo de la comunicación social en salud que resultan especialmente relevantes para el diseño de proyectos formativos, ya sean de naturaleza educativa, clínica o comunitaria. Estas tendencias pueden organizarse en seis categorías interconectadas: (1) comunicación social para la salud mental, (2) E-innovaciones comunicacionales en salud, (3) evaluación y prácticas colaborativas, (4) alfabetización en salud, (5) estigmas y desinformación, y (6) fundamentos éticos y participativos de la comunicación en salud.
Comunicación social para la salud mental
En primer lugar, la comunicación social se consolida como una herramienta fundamental para la promoción, prevención y atención en salud mental. Diversos estudios coinciden en señalar que las dificultades en las competencias comunicativas se asocian significativamente con una mayor incidencia de problemas emocionales y conductuales, y que, además, pueden constituir un factor predictivo en la evolución y persistencia de estos síntomas a lo largo del tiempo (Abdelwahab Khedr et al., 2025; Dall et al., 2022). Esta relación también se ha abordado desde enfoques longitudinales y biológicos, como lo demuestra el estudio de Rijlaarsdam et al. (2022), que identifica asociaciones tempranas entre marcadores epigenéticos y trayectorias comunicativas, incluso al considerar variables de salud mental concurrentes.
De forma complementaria, se han documentado mejoras significativas en la regulación emocional y en las habilidades de interacción interpersonal mediante intervenciones específicas centradas en el fortalecimiento de la comunicación social (Greatorex et al., 2025; MacEvilly et al., 2024). Además, se ha destacado la importancia de adaptar los enfoques terapéuticos a las características comunicativas de las personas atendidas, lo cual favorece su participación activa, mejora la accesibilidad y potencia los resultados del tratamiento en los servicios de salud mental (Lunstone et al., 2025). A su vez, se ha planteado que el desarrollo de entornos comunicativos inclusivos y sostenidos contribuye a la estabilización emocional y al bienestar general de las personas (Fellinger et al., 2021). En conjunto, estas evidencias refuerzan la necesidad de que los proyectos formativos en el ámbito de la salud incluyan el desarrollo de competencias en comunicación social como un eje estructurante para la atención integral en salud mental.
E-innovaciones comunicacionales en salud
En segundo lugar, lo que aquí denominamos e-innovaciones comunicacionales en salud, entendidas como el conjunto de transformaciones tecnológicas que, al integrarse en los procesos comunicativos, generan nuevas formas de interacción, atención y educación en el ámbito sanitario, se consolidan como una de las tendencias más disruptivas y transformadoras en el campo de la comunicación social en salud. Estas innovaciones amplían significativamente las posibilidades de acompañamiento, accesibilidad y sostenibilidad de las intervenciones, reconfigurando los modos en que se produce y se circula el conocimiento sanitario.
El desarrollo de estrategias como el e-health, el e-care, la telemedicina y los entornos blended (que combinan modalidades presenciales y virtuales) ha permitido replantear los esquemas tradicionales de intervención comunicativa. Estudios recientes han documentado la efectividad de estas herramientas en programas de intervención temprana, como el caso de BEAR (Blended E-health for children at eArly Risk), que articula sesiones digitales y acompañamiento guiado para promover el desarrollo comunicativo desde etapas iniciales (Snijder et al., 2022). De forma similar, el uso de plataformas virtuales en intervenciones como Project ImPACT, implementado vía telehealth, ha demostrado su capacidad para reducir barreras geográficas y estructurales, ampliando el acceso en entornos con recursos limitados (Greatorex et al., 2025).
Desde una perspectiva teórica, Maurizio y Petroccia (2023) analizan el impacto de estas transformaciones a través de la teoría del actor-red, que permite comprender cómo las tecnologías digitales reconfiguran las relaciones entre usuarios, profesionales y dispositivos. En este marco, el e-care no es solo una herramienta técnica, sino un nuevo entorno de interacción comunicativa en el que emergen formas más horizontales, dinámicas y participativas de vinculación en salud. Estas transformaciones no solo representan un cambio en el medio de comunicación, sino un cambio de paradigma en la manera de concebir la comunicación social en el ámbito sanitario.
En conjunto, estos hallazgos refuerzan la necesidad de que los proyectos formativos en salud incorporen de manera crítica y estratégica estas herramientas digitales, no únicamente como recursos técnicos, sino como dispositivos pedagógicos que permiten potenciar la accesibilidad, la interactividad, la inclusividad y la adaptabilidad contextual. La formación en competencias digitales para la comunicación social en salud se configura, así, como un eje clave para responder a los desafíos de un mundo cada vez más digitalizado, sin perder de vista la centralidad del vínculo humano en los procesos de cuidado y educación sanitaria.
Evaluación y prácticas colaborativas
Una tercera tendencia relevante se vincula con la necesidad de adoptar enfoques evaluativos colaborativos, participativos y centrados en las personas. Las investigaciones más recientes reconocen que los modelos tradicionales de evaluación pueden ser limitados para captar la complejidad de los procesos comunicativos, especialmente cuando no consideran el contexto ni la experiencia subjetiva de quienes participan. En este sentido, se proponen metodologías que combinan técnicas cualitativas, escucha activa y diálogo reflexivo, como vías para generar procesos de evaluación más integrales y formativos (Kennedy et al., 2020). A su vez, se sugiere el uso de marcos analíticos como la Clasificación Internacional del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud (CIF), que permite mapear las intervenciones comunicativas considerando factores personales, sociales y ambientales (Albin et al., 2025). Estas perspectivas metodológicas ofrecen valiosas herramientas para los proyectos formativos, al permitir un abordaje más situado, ético y coherente con los principios de una comunicación centrada en las personas.
Alfabetización en salud
Por otra parte, la evidencia acumulada respalda una relación significativa entre las habilidades de comunicación social y los niveles de alfabetización en salud. Estudios empíricos han mostrado que el desarrollo de capacidades comunicativas —como la interpretación de mensajes, la expresión clara de ideas, la escucha activa y la comprensión de señales verbales y no verbales— se relaciona positivamente con la habilidad de comprender, evaluar y utilizar información en salud (Hester, 2009; Matthews et al., 2018). Este vínculo tiene implicaciones directas para los procesos formativos, ya que refuerza la idea de que no basta con brindar acceso a contenidos científicos, sino que es igualmente necesario enseñar a interactuar con dichos contenidos desde prácticas comunicativas críticas y participativas. En consecuencia, los programas formativos deben contemplar el desarrollo de competencias comunicativas como vía para empoderar a las personas en su toma de decisiones informadas y en la gestión autónoma de su salud.
Estigmas y desinformación
Otra tendencia clave se relaciona con el abordaje de estigmas, desinformación y pseudociencia desde una perspectiva crítica de la comunicación social. Investigaciones recientes han demostrado que ciertos discursos, prácticas o narrativas que circulan en el ámbito de la salud contribuyen a la aceptación de enfoques sin evidencia científica o al rechazo de alternativas terapéuticas validadas, en parte por la ausencia de una formación sólida en pensamiento crítico y argumentación (Salvador-Mata & Cortiñas-Rovira, 2020). Asimismo, se ha identificado que la falta de educación en comunicación social puede favorecer percepciones erróneas y actitudes estigmatizantes hacia determinadas temáticas, lo cual limita tanto el debate informado como el acceso equitativo a los servicios de salud (Swora-Cwynar et al., 2025). Estos hallazgos invitan a reforzar, desde los proyectos formativos, competencias comunicativas orientadas a discernir entre información confiable y pseudocientífica, así como a promover una cultura sanitaria fundamentada en la evidencia, el respeto y la inclusión.
Fundamentos éticos y participativos de la comunicación en salud
Finalmente, se destaca como una tendencia transversal la necesidad de recuperar y fortalecer los fundamentos éticos, cooperativos y participativos de la comunicación en salud. Desde la literatura especializada se sostiene que la comunicación no debe limitarse a un proceso instrumental, sino que ha de concebirse como un vínculo dialógico basado en la empatía, el respeto mutuo y la construcción conjunta de significados (Toledo Fernández & Torres Pérez, 2005). Esta visión se expande al considerar cómo las nuevas condiciones sociotécnicas de los entornos digitales plantean desafíos y oportunidades para el ejercicio de una comunicación en salud más horizontal, crítica y transformadora (Maurizio & Petroccia, 2023). En esta misma línea, se plantea que los profesionales deben ser capaces de generar espacios de diálogo genuino con las personas y comunidades a las que atienden, reconociendo la diversidad de voces, saberes y experiencias (Kennedy et al., 2020). En este marco, los proyectos formativos adquieren un rol clave al promover una visión integral de la comunicación como eje transversal para la formación ética, humanista y contextualizada en salud.
En síntesis, la comunicación social en salud ha evolucionado desde un enfoque centrado en la transmisión de contenidos hacia un paradigma relacional, participativo y situado, con aplicaciones estratégicas en campos como la salud mental, la alfabetización, la intervención digital y la lucha contra la desinformación. Estas tendencias identificadas en la literatura científica actual constituyen un marco de referencia valioso para el diseño y la implementación de proyectos formativos más sensibles, pertinentes y comprometidos con las necesidades reales de las personas, las comunidades y los sistemas de salud.
CONCLUSIONES
Los resultados del proyecto “No a las Drogas” destacan la pertinencia de los proyectos comunitarios como herramienta metodológica clave para promover el desarrollo de competencias comunicativas en estudiantes de Medicina, particularmente en el ámbito de la comunicación social en salud. La experiencia formativa analizada evidenció transformaciones significativas tanto en el desempeño de los estudiantes como en las prácticas pedagógicas de los docentes, así como en la orientación curricular y metodológica de la formación médica. A través de la participación en un proyecto con enfoque dialógico y contextualizado, los estudiantes lograron mejorar su desempeño comunicativo socio-comunitario, fortalecer su sensibilidad hacia los problemas de salud de la población y comprender el valor transformador de la interacción horizontal con los actores sociales. Paralelamente, los docentes adquirieron nuevas herramientas y enfoques para conducir procesos formativos más integrales, pertinentes y coherentes con los principios del paradigma médico social cubano.
No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones que deben ser consideradas. Entre ellas, se reconoce el carácter no probabilístico de la muestra y su delimitación a una única filial universitaria, lo cual restringe la posibilidad de generalizar los resultados a otros contextos. Asimismo, la ausencia de un grupo de comparación y la falta de seguimiento longitudinal limitan la evaluación del impacto sostenido del proyecto en la práctica profesional futura de los estudiantes. A pesar de incorporar técnicas mixtas de recolección de datos, no se profundizó en el análisis sistemático de productos comunicativos concretos generados por los estudiantes, lo cual podría constituir una fuente adicional de evidencia formativa.
A partir de estos resultados, se proyectan diversas líneas de trabajo para investigaciones y experiencias futuras. En primer lugar, sería pertinente realizar estudios longitudinales que permitan evaluar la permanencia y transferencia de las competencias comunicativas desarrolladas a contextos clínicos reales. Asimismo, se recomienda ampliar la aplicación de este tipo de proyectos a otras carreras de ciencias médicas y a distintas instituciones universitarias, con el fin de enriquecer el análisis comparativo y fortalecer la validez externa de los hallazgos. También se propone diseñar instrumentos específicos que permitan medir la alfabetización crítica en salud y la autoeficacia comunicativa de los estudiantes, así como documentar y sistematizar las producciones comunicativas desarrolladas durante las intervenciones comunitarias como evidencia tangible del aprendizaje.
Desde el punto de vista de la aplicación práctica y política, los hallazgos del estudio refuerzan la necesidad de consolidar políticas institucionales que promuevan la integración de proyectos extensionistas comunitarios como componente esencial de los planes de estudio en la formación médica. Se propone, además, fortalecer la capacitación docente en estrategias didácticas participativas y en competencias comunicativas vinculadas a las seis tendencias emergentes identificadas: la comunicación para la salud mental, las e-innovaciones comunicacionales, los enfoques evaluativos colaborativos, la alfabetización en salud, el abordaje de estigmas y desinformación, y los fundamentos éticos y participativos de la comunicación en salud. En el ámbito clínico, se recomienda adoptar enfoques de comunicación más empáticos, basados en evidencia y culturalmente sensibles, así como implementar tecnologías digitales orientadas a facilitar el acceso, la interacción y la continuidad del cuidado en salud. La formación en comunicación social, entendida como proceso relacional, crítico y transformador, constituye un eje estratégico para fortalecer la articulación entre universidad, comunidad y sistema de salud, contribuyendo así a una práctica médica más humanista, inclusiva y comprometida con el bienestar colectivo.
Declaración de transparencia, ética y responsabilidad
Conflicto de intereses: Los autores declaramos que no existen conflictos de intereses relacionados con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.
Contribución y autoría: Los autores declaramos que todos contribuimos de manera significativa al manuscrito de acuerdo con la taxonomía CRediT, aprobamos la versión final y aceptamos el orden de autoría establecido.
Aprobación ética: Los autores declaramos que el estudio fue evaluado y aprobado por un Comité de Ética en Investigación (Research Ethics Committee, REC).
Consentimiento de participación y publicación: Los autores declaramos que todos los participantes otorgaron su consentimiento informado por escrito para participar en el estudio y autorizaron la publicación de los resultados, garantizando en todo momento su anonimato.
Financiamiento: Los autores declaramos que esta investigación no recibió financiamiento externo.
Disponibilidad de datos: Los datos estarán disponibles previa solicitud razonada a los autores.
Uso de Inteligencia Artificial (IA): Los autores declaramos que no hubo uso de herramientas de Inteligencia Artificial en la realización de este estudio y asumimos plena responsabilidad sobre el contenido del manuscrito.
Preprints: Los autores declaran que este manuscrito no ha sido publicado previamente como preprint en ningún repositorio público.
Retracciones y correcciones: Los autores somos conscientes de la política editorial de la revista HOMERO respecto a la ética en publicación, retractaciones y correcciones, y nos comprometemos a actuar conforme a los principios establecidos por el Committee on Publication Ethics (COPE) en caso de identificarse errores o malas prácticas después de la publicación.
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