HOMERO1

e-ISSN: 3084-780X Volumen 1 Número 4 Año 2025

Depósito Legal N° 2025-06702 Artículo original

Desarrollo y validación de un instrumento psicométrico para evaluar necesidades neuróticas en las relaciones interpersonales de estudiantes universitarios

Development and validation of a psychometric instrument to assess neurotic needs in interpersonal relationships among university students

Desenvolvimento e validação de um instrumento psicométrico para avaliar necessidades neuróticas nas relações interpessoais de estudantes universitários

Arturo Chirino-López1*, https://orcid.org/0009-0005-8135-2482

Diana Chel-Hoil1, https://orcid.org/0000-0001-8155-8169

Alejandra Dominguez-Escalante1, https://orcid.org/0009-0006-7975-3751

1Universidad Autónoma de Campeche, México.

*Autor para correspondencia: dayana_amoreto@hotmail.com

Citación/Citation/Citação: Chirino-López, A., Chel-Hoil, D., Dominguez-Escalante, A. (2025). Desarrollo y validación de un instrumento psicométrico para evaluar necesidades neuróticas en las relaciones interpersonales de estudiantes universitarios. HOMERO, 1(4), 241-257. https://doi.org/10.64492/9spdxk17

RESUMEN

Introducción: La creciente disfuncionalidad en las relaciones humanas contemporáneas —caracterizada por dependencia emocional, vacío afectivo y superficialidad vincular— pone de manifiesto la necesidad de contar con herramientas psicométricas que permitan identificar patrones neuróticos que interfieren en el desarrollo emocional saludable y en las dinámicas interpersonales. Objetivo: Desarrollar y validar un instrumento psicométrico para evaluar necesidades neuróticas en las relaciones interpersonales de estudiantes universitarios, fundamentado en la teoría de la neurosis de Karen Horney. Método: Se realizó un estudio cuantitativo, no experimental y de tipo instrumental, aplicado a una muestra de 170 estudiantes del Campus I de la Universidad Autónoma de Campeche. Resultados: El instrumento evalúa nueve de las diez necesidades neuróticas propuestas por Horney, organizadas en tres tendencias básicas de relación interpersonal: acercarse a los demás, actuar en contra de los demás y alejarse de los demás. La versión final está compuesta por 45 ítems con formato Likert. Los análisis psicométricos evidenciaron una alta confiabilidad interna (α de Cronbach = .914; coeficiente de Guttman = .833) y una varianza explicada superior al 60%, lo que respalda su validez estructural. Aunque algunos reactivos requirieron ajustes semánticos, la consistencia global del instrumento resultó robusta. Conclusión: El instrumento desarrollado constituye una herramienta válida y confiable para la evaluación de necesidades neuróticas en las relaciones interpersonales de la población universitaria, con potencial utilidad en contextos clínicos, educativos y de investigación.

Palabras clave: estudiantes universitarios; evaluación psicológica; neurosis; psicometría; relaciones interpersonales.

ABSTRACT

Introduction: The growing dysfunctionality of contemporary human relationships—characterized by emotional dependence, affective emptiness, and relational superficiality—highlights the need for psychometric tools capable of identifying neurotic patterns that interfere with healthy emotional development and interpersonal dynamics. Objective: To develop and validate a psychometric instrument to assess neurotic needs in interpersonal relationships among university students, grounded in Karen Horney’s theory of neurosis. Method: A quantitative, non-experimental, instrumental study was conducted with a sample of 170 students from Campus I of the Autonomous University of Campeche. Results: The instrument assesses nine of the ten neurotic needs proposed by Horney, organized into three basic interpersonal tendencies: moving toward others, moving against others, and moving away from others. The final version consists of 45 Likert-type items. Psychometric analyses showed high internal consistency (Cronbach’s α = .914; Guttman split-half coefficient = .833) and explained variance exceeding 60%, supporting its structural validity. Although some items required semantic refinement, the overall consistency of the instrument proved robust. Conclusion: The developed instrument constitutes a valid and reliable tool for assessing neurotic needs in interpersonal relationships among university students, with potential applications in clinical, educational, and research contexts.

Keywords: university students; psychological assessment; neurosis; psychometrics; interpersonal relationships.

RESUMO

Introdução: A crescente disfuncionalidade das relações humanas contemporâneas—caracterizada por dependência emocional, vazio afetivo e superficialidade vincular—evidencia a necessidade de instrumentos psicométricos capazes de identificar padrões neuróticos que interferem no desenvolvimento emocional saudável e nas dinâmicas interpessoais. Objetivo: Desenvolver e validar um instrumento psicométrico para avaliar necessidades neuróticas nas relações interpessoais de estudantes universitários, fundamentado na teoria da neurose de Karen Horney. Método: Foi realizado um estudo quantitativo, não experimental e de tipo instrumental, aplicado a uma amostra de 170 estudantes do Campus I da Universidade Autônoma de Campeche. Resultados: O instrumento avalia nove das dez necessidades neuróticas propostas por Horney, organizadas em três tendências básicas de relação interpessoal: aproximar-se dos outros, agir contra os outros e afastar-se dos outros. A versão final é composta por 45 itens em formato Likert. As análises psicométricas evidenciaram elevada consistência interna (α de Cronbach = .914; coeficiente de duas metades de Guttman = .833) e uma variância explicada superior a 60%, o que respalda sua validade estrutural. Embora alguns itens tenham requerido ajustes semânticos, a consistência global do instrumento mostrou-se robusta. Conclusão: O instrumento desenvolvido constitui uma ferramenta válida e confiável para a avaliação de necessidades neuróticas nas relações interpessoais de estudantes universitários, com potencial aplicação em contextos clínicos, educacionais e de pesquisa.

Palavras-chave: estudantes universitários; avaliação psicológica; neurose; psicometria; relações interpessoais.

Fecha de recepción: 10/09/2025 Fecha de aceptación: 20/12/2025 Fecha de publicación: 31/12/2025

Introducción

En la actualidad, se observa una tendencia preocupante hacia la desconexión interpersonal y la superficialidad en las relaciones humanas. Las personas tienden a distanciarse emocionalmente, mostrando escaso interés y empatía por las experiencias ajenas, mientras que, de manera simultánea, instrumentalizan a los demás en función de beneficios personales, sin consideración por sus necesidades o sufrimiento (Sesento, 2023).

En este contexto, el maltrato psicológico, la manipulación y el egoísmo se han normalizado como patrones recurrentes en las interacciones sociales, donde la búsqueda de bienes materiales, prestigio, poder y admiración prevalece sobre valores fundamentales como el respeto, la solidaridad y la dignidad humana. De este modo, ignorar el dolor ajeno parece haberse convertido en una práctica socialmente tolerada (Ramírez y Tézen, 2022).

Aunado a ello, se evidencia una creciente dificultad de las personas para asumir la responsabilidad emocional sobre sí mismas, lo que favorece el establecimiento de vínculos poco saludables caracterizados por la dependencia emocional y el abandono personal (Riso, 2022). En muchos casos, los individuos toleran celos, infidelidades, desinterés, abusos e incluso vulneraciones a su dignidad y valores con el único propósito de preservar una relación, impulsados por el miedo a la soledad. Esta dinámica revela la presencia de un profundo vacío emocional y de una identidad frágil, sostenida principalmente por la validación externa (Benavides et al., 2015).

La teoría de la neurosis de Karen Horney ofrece un marco explicativo pertinente para comprender estos fenómenos, al plantear que las personas desarrollan necesidades neuróticas como estrategias desadaptativas para afrontar la ansiedad básica. Entre dichas necesidades se encuentran la búsqueda excesiva de aprobación, el afán de poder y control sobre los demás, la aspiración desmedida al prestigio y al reconocimiento, la dependencia extrema y el aislamiento emocional. Desde esta perspectiva, el distanciamiento interpersonal y la superficialidad vincular pueden interpretarse como manifestaciones de estrategias neuróticas orientadas a proteger al individuo de sentimientos de desamparo, inseguridad y vulnerabilidad.

Otro aspecto igualmente alarmante es el creciente desapego de las personas respecto de sí mismas. Se observa una pérdida progresiva de la capacidad de introspección, lo que dificulta el autoconocimiento y la identificación de emociones, deseos y necesidades auténticas. En lugar de promover la reflexión personal, se recurre de manera constante al entretenimiento inmediato, especialmente a través del uso excesivo del teléfono celular y de las redes sociales, reforzando así la desconexión interna y perpetuando estados de insatisfacción y vacío emocional (Chemisquy, 2017; Chirino y Domínguez, 2024).

Ante este panorama, resulta evidente la necesidad de contar con herramientas psicológicas que permitan evaluar de manera sistemática la presencia de necesidades neuróticas en la población. En consecuencia, el objetivo del presente artículo es exponer los resultados de una investigación orientada al diseño y validación de un instrumento psicométrico para la evaluación de dichas necesidades, fundamentado en la teoría de la neurosis propuesta por Karen Horney.

Neurosis

El término neurosis ha experimentado diversas transformaciones conceptuales a lo largo de la historia de la psiquiatría y la psicología clínica, lo que hace necesaria una delimitación precisa de su significado. Desde una perspectiva histórica y conceptual, la noción de neurosis cumplió inicialmente una función práctica al permitir diferenciar aquellos trastornos que no implicaban una ruptura con la realidad, es decir, que no podían ser considerados psicosis, aun cuando su delimitación científica respecto de estas no resultara plenamente establecida (Tallaferro, 2014). Asimismo, el autor señala que, en sus orígenes, el término fue utilizado para designar un conjunto amplio de afecciones del sistema nervioso, categoría que fue progresivamente restringida conforme se identificaron alteraciones orgánicas específicas, quedando finalmente reservada para trastornos sin base anatomopatológica demostrable.

En este proceso de evolución conceptual, William Cullen introdujo el término neurosis en el lenguaje médico en 1769 para referirse a las denominadas “enfermedades nerviosas”. Aunque posteriormente la medicina fue abandonando esta categoría diagnóstica, el concepto fue retomado y reelaborado por la psicología clínica y el psicoanálisis, adquiriendo un significado más centrado en los procesos psíquicos y en la dinámica del conflicto intrapsíquico (Rivera Salazar et al., 2007).

El desarrollo moderno del concepto se vio influido por los aportes de Jean-Martin Charcot a finales del siglo XIX y, de manera decisiva, por la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, quien situó el origen de la neurosis en la existencia de conflictos psíquicos inconscientes, otorgando un papel central a la sexualidad y a los mecanismos de defensa en la génesis de los síntomas neuróticos (Rivera Salazar et al., 2007).

Con el paso del tiempo, el concepto de neurosis trascendió el ámbito estrictamente científico y fue incorporado al lenguaje y a la cultura general occidental, fenómeno similar al observado con otros términos propios del discurso psicoanalítico, como histeria, neurastenia o represión. Esta difusión cultural contribuyó a la popularización del término, aunque también favoreció interpretaciones imprecisas o simplificadas de su significado original (Tyrer y Guo, 2016). Dicha falta de claridad no se limita al ámbito popular, sino que también puede observarse en algunos contextos profesionales, donde persisten dificultades para definir y aplicar el concepto de manera rigurosa en la práctica clínica (Parker y Duggan, 2018).

Desde una perspectiva clasificatoria y diagnóstica, el término neurosis puede comprenderse a partir de dos significados complementarios: el descriptivo y el etiológico (Coderch, 2010). En su acepción descriptiva, la neurosis se refiere a un conjunto de perturbaciones caracterizadas por combinaciones específicas de signos y síntomas psíquicos y somáticos, que dan lugar a diversas formas clínicas, como la neurosis de ansiedad, la neurosis obsesiva o la neurosis histérica. Estas manifestaciones no dependen de alteraciones físicas demostrables, aunque factores hereditarios y constitucionales pueden desempeñar un papel relevante en la predisposición a este tipo de trastornos.

En su sentido etiológico, la neurosis implica la existencia de un conflicto psíquico inconsciente que se expresa a través de dichas manifestaciones sintomáticas (Coderch, 2010). Las reacciones neuróticas constituyen una de las formas más frecuentes mediante las cuales los individuos responden a niveles elevados de tensión interna o externa, particularmente cuando dichas tensiones se originan en vínculos interpersonales insatisfactorios o en conflictos persistentes relacionados con dimensiones centrales de la experiencia humana, tales como la sexualidad, la ambición, los celos o la envidia Vannucci y Stracuzzi, 2021).

En este sentido, la neurosis puede entenderse fundamentalmente como una patología de las relaciones interpersonales, en la medida en que el conflicto psíquico se expresa y se sostiene en las formas de vinculación con los otros (Coderch, 2010). Dada la naturaleza inconsciente de dicho conflicto, los síntomas neuróticos son vivenciados por el sujeto como inexplicables e irracionales, ya sea que se manifiesten a través de pensamientos, emociones o impulsos discordantes con su personalidad, o bien mediante síntomas somáticos para los cuales no se identifica una causa orgánica subyacente. Como consecuencia, el individuo neurótico suele experimentar sorpresa, desconcierto y malestar ante sus propias ansiedades, inhibiciones e ideas intrusivas, percibidas como ajenas y difíciles de integrar a su vida psíquica consciente (Coderch, 2010).

Relaciones interpersonales

Las relaciones interpersonales constituyen un eje central del desarrollo humano y social, en tanto posibilitan el intercambio emocional, la construcción de la identidad y los procesos de socialización a lo largo del ciclo vital (Baumeister y Leary, 1995; Erikson, 1968).

Las relaciones interpersonales desempeñan un papel decisivo no solo en el desarrollo personal, sino también en los resultados laborales, educativos y motivacionales. La evidencia empírica indica que la calidad de las relaciones interpersonales influye de manera significativa en el empoderamiento psicológico, la satisfacción laboral y el desempeño, actuando como un mecanismo mediador entre las condiciones de trabajo y los resultados individuales (Liden et al., 2000). Desde una perspectiva relacional, la cercanía en los vínculos interpersonales se ha conceptualizado como un constructo multidimensional que incluye la frecuencia de interacción, la intensidad emocional y la influencia mutua, elementos fundamentales para comprender las dinámicas relacionales en distintos contextos (Berscheid et al., 1989). En el ámbito educativo, las relaciones interpersonales con figuras significativas —como docentes, pares y mentores— se asocian de manera consistente con la motivación, el compromiso y el rendimiento académico de los estudiantes, lo que respalda la concepción de que los procesos de aprendizaje y logro son esencialmente relacionales (Martin y Dowson, 2009). En conjunto, estos hallazgos subrayan la centralidad de las relaciones interpersonales como un mecanismo clave que vincula los entornos sociales con los resultados psicológicos, motivacionales y de desempeño a lo largo del ciclo vital.

A través de los vínculos con los otros, los individuos aprenden a regular sus emociones, a reconocerse a sí mismos y a integrarse en los distintos contextos sociales. No obstante, en la actualidad —particularmente entre jóvenes— se ha popularizado el uso del término relación tóxica para describir vínculos afectivos disfuncionales caracterizados por dependencia emocional, inhibición del crecimiento personal, deficiencias en la comunicación asertiva, celos, control y dinámicas relacionales que deterioran la salud mental y el bienestar psicológico (Méndez y Ryszard, 2015).

Diversas corrientes psicológicas han subrayado la relevancia de los vínculos en la configuración de la personalidad. Autores como Melanie Klein, Karen Horney, Erich Fromm, Wilfred Bion, Donald Winnicott y John Bowlby han destacado que las experiencias vinculares tempranas, especialmente aquellas establecidas con las figuras parentales, ejercen una influencia decisiva en la construcción de la identidad y en las modalidades posteriores de relación interpersonal (Zhang, 2024). En particular, Bowlby (1958) sostiene que el vínculo de apego cumple una función adaptativa esencial, vinculada inicialmente a la supervivencia en la infancia y, posteriormente, a la regulación emocional y a la seguridad afectiva en la adultez.

Desde la psicología cognitiva y social, se plantea asimismo que la identidad se configura a partir de la interacción social y de la construcción intersubjetiva de significados compartidos. En esta línea, Bandura (1974, 1987) enfatiza el papel del aprendizaje social y de los procesos de modelamiento, mientras que Fernández-Álvarez (1992, 2000) subraya la importancia de las experiencias relacionales en la organización del self y en la interpretación de la realidad interpersonal.

Cuando las relaciones se estructuran de manera disfuncional, su impacto sobre la salud mental resulta significativo, al interferir con un desarrollo emocional equilibrado y con la consolidación de una identidad autónoma. Por ello, se destaca la importancia de promover relaciones interpersonales saludables desde etapas tempranas del desarrollo, dado que estas favorecen el aprendizaje emocional, la expresión afectiva, el crecimiento personal y una mejor adaptación a los diversos contextos de la vida cotidiana (Enns et al., 2015).

Teoría de la Neurosis de Horney

El psicoanálisis interpersonal desarrollado por Karen Horney parte del supuesto de que los factores sociales y culturales, particularmente las experiencias tempranas en la infancia, desempeñan un papel determinante en la formación de la personalidad. Desde esta perspectiva, Horney se distancia de explicaciones exclusivamente intrapsíquicas y enfatiza el impacto del entorno relacional en el desarrollo psicológico. Cuando durante la infancia no se satisfacen adecuadamente las necesidades de amor, afecto y seguridad, el niño puede desarrollar una hostilidad básica hacia las figuras parentales, lo que da lugar a la aparición de la ansiedad básica, núcleo central de la neurosis en su teoría (Feist et al., 2014).

Experiencias de la infancia

Horney sostenía que los conflictos neuróticos pueden originarse en distintas etapas del desarrollo; sin embargo, afirmaba que la mayoría de los problemas psicológicos tienen su raíz en la infancia (Feist et al., 2014). Experiencias tempranas de carácter traumático, tales como el abuso físico o sexual, el rechazo manifiesto, el abandono persistente o la violencia emocional, pueden marcar de manera significativa el desarrollo posterior del individuo. En este sentido, Horney (1937) subrayó que dichas experiencias extenuantes suelen tener como trasfondo una carencia de afecto genuino y de una relación cálida y segura con las figuras parentales.

Hostilidad básica y ansiedad básica

Según Horney (1950), los seres humanos nacen con un potencial inherente para desarrollarse de manera equilibrada y saludable; no obstante, al igual que otros organismos vivos, requieren condiciones ambientales favorables para alcanzar dicho desarrollo. En el caso de la infancia, estas condiciones implican un entorno que ofrezca un equilibrio adecuado entre afecto y disciplina. Un ambiente excesivamente permisivo resulta tan perjudicial como uno rígido o autoritario, ya que los niños necesitan experimentar tanto el amor genuino como una disciplina moderada que les brinde seguridad, satisfacción emocional y la posibilidad de desarrollar una relación armoniosa con su yo real (Horney, 1950).

Diversas influencias adversas pueden obstaculizar estas condiciones óptimas de desarrollo, siendo una de las más relevantes la incapacidad o falta de disposición de los padres para brindar amor y afecto a sus hijos. Esta limitación suele estar asociada a las propias necesidades neuróticas insatisfechas de los padres, lo que puede derivar en patrones de crianza disfuncionales, tales como el dominio excesivo, el descuido, la sobreprotección, el rechazo o el consentimiento exagerado. Cuando las necesidades básicas de seguridad y afecto no son satisfechas, el niño puede desarrollar sentimientos de hostilidad y resentimiento hacia las figuras parentales (Enns, 2024).

Horney (1950) señaló que los niños rara vez expresan esta hostilidad de forma abierta, mediante el enfado o la agresión directa. Por el contrario, tienden a reprimirla de manera inconsciente, lo que genera una profunda inseguridad y una sensación persistente de temor. Esta dinámica da lugar a la ansiedad básica, definida como una vivencia de aislamiento e indefensión en un mundo percibido como potencialmente hostil (Coolidge y Matlock, 2017). En una formulación temprana, Horney (1937) describió esta ansiedad como una sensación de pequeñez, insignificancia y abandono, acompañada de la percepción de un entorno amenazante, caracterizado por el abuso, la humillación, la traición y la envidia.

Para Horney (1937), la hostilidad básica y la ansiedad básica se encuentran estrechamente interrelacionadas. Los impulsos hostiles constituyen una fuente central de ansiedad, al tiempo que la ansiedad puede intensificar dichos impulsos, generando un círculo vicioso que agrava el malestar psicológico. No obstante, la autora enfatizó que lo fundamental no es establecer cuál de estos factores tiene mayor primacía causal, sino comprender cómo su interacción contribuye al desarrollo de la neurosis. En este sentido, la ansiedad básica se concibe como un estado crónico de tensión y aprensión que, si bien no constituye una neurosis en sí misma, crea las condiciones psicológicas propicias para su aparición y consolidación.

Necesidades neuróticas

En el desarrollo inicial de su teoría, Karen Horney identificó diez categorías de necesidades neuróticas concebidas como estrategias desadaptativas orientadas a reducir la ansiedad básica. Estas necesidades no se presentan de manera aislada, sino que pueden coexistir simultáneamente en un mismo individuo, manifestándose de forma recurrente en las interacciones interpersonales y configurando patrones relativamente estables de pensamiento, emoción y conducta (Feist et al., 2014). Las diez necesidades neuróticas propuestas por Horney son las siguientes:

1. necesidad neurótica de afecto y aprobación;

2. necesidad neurótica de una pareja poderosa;

3. necesidad neurótica de vivir dentro de límites estrictos;

4. necesidad neurótica de poder;

5. necesidad neurótica de explotar a los demás;

6. necesidad neurótica de reconocimiento o prestigio social;

7. necesidad neurótica de admiración personal;

8. necesidad neurótica de ambición y logro personal;

9. necesidad neurótica de autosuficiencia e independencia; y

10. necesidad neurótica de perfección e irrefutabilidad.

Cada una de estas necesidades constituye un intento rígido y compulsivo de proteger al individuo frente a sentimientos de vulnerabilidad, inseguridad y aislamiento, derivados de la ansiedad básica. Cuando estas estrategias dominan la conducta, limitan la flexibilidad psicológica y empobrecen las relaciones interpersonales, contribuyendo al desarrollo y mantenimiento de la neurosis (Feist et al., 2014).

Tendencias neuróticas

En una etapa posterior de su elaboración teórica, Horney advirtió que las diez necesidades neuróticas podían organizarse en tres grandes categorías generales, denominadas tendencias neuróticas, las cuales reflejan actitudes básicas del individuo hacia sí mismo y hacia los demás. En 1945, la autora formuló estas tendencias como: (1) acercarse a los demás, (2) actuar en contra de los demás y (3) alejarse de los demás (Larsen y Buss, 2022).

Estas tendencias no son exclusivas de las personas neuróticas, ya que pueden observarse también en individuos considerados psicológicamente normales. No obstante, Horney estableció diferencias claras entre ambos grupos. Mientras que las personas con funcionamiento psicológico saludable suelen ser conscientes de sus estrategias interpersonales y poseen libertad para elegir entre diversas formas de relación, las personas neuróticas actúan de manera compulsiva, carecen de conciencia sobre su actitud básica y presentan conflictos profundos, persistentes y difíciles de resolver (Feist et al., 2014).

Acercarse a los demás

La tendencia neurótica de acercarse a los demás no implica un acercamiento genuino basado en el afecto recíproco, sino una búsqueda compulsiva de protección y seguridad frente a la ansiedad básica. Las personas que adoptan esta estrategia intentan reducir su sensación de indefensión mediante la obtención constante de afecto, aprobación o mediante la dependencia de una figura percibida como fuerte y protectora (Feist et al., 2014).

Horney (1937) conceptualizó este patrón como una forma de dependencia patológica, antecedente conceptual del término codependencia. En este marco, el individuo organiza su vida en función de los demás, se percibe a sí mismo como dócil, generoso y comprensivo, y subordina sus propios deseos y criterios a los de otros, utilizando la aprobación externa como principal fuente de valoración personal (Horney, 1945).

Actuar en contra de los demás

La tendencia de actuar en contra de los demás se caracteriza por una orientación agresiva hacia el entorno interpersonal. A diferencia de las personas dóciles, que presuponen la benevolencia ajena, los individuos con esta tendencia parten de la creencia de que los demás son potenciales enemigos. Como consecuencia, adoptan una postura de confrontación, dominio y competencia, igualmente compulsiva y motivada por la ansiedad básica (Feist et al., 2014).

Estas personas buscan controlar, explotar o superar a los demás como medio para protegerse de la hostilidad real o imaginaria. Su motivación central gira en torno al poder, el prestigio y la ambición personal, y aunque socialmente pueden ser valoradas por su éxito, productividad o liderazgo, suelen presentar un empobrecimiento significativo en sus vínculos afectivos, donde el amor, el afecto y la intimidad genuina ocupan un lugar secundario (Horney, 1945).

Tanto en la tendencia de acercarse como en la de actuar en contra de los demás, el centro de la experiencia psicológica se sitúa fuera del propio individuo: unos dependen de la aprobación ajena, mientras que otros buscan imponerse para evitar sentirse vulnerables (Horney, 1945).

Alejarse de los demás

La tercera tendencia neurótica, alejarse de los demás, implica una estrategia defensiva basada en la distancia emocional, la autosuficiencia y la independencia extrema. Para algunas personas, la interacción social resulta una fuente intensa de tensión, lo que las conduce a replegarse emocionalmente y a establecer barreras que limiten el contacto con los otros (Feist et al., 2014).

En estos casos, el individuo suele construir un mundo interno cerrado, valora de manera exagerada la libertad y la autonomía, evita compromisos emocionales profundos y teme, por encima de todo, depender de los demás. Aunque estas necesidades pueden expresarse de forma adaptativa en personas no neuróticas, se vuelven patológicas cuando se satisfacen mediante el aislamiento emocional sistemático (Dicaprio, 1989).

Horney señaló que, si bien todos los neuróticos experimentan una necesidad de sentirse superiores, en las personas distantes esta necesidad se intensifica. La ilusión de perfección y autosuficiencia funciona como un mecanismo defensivo frente al sentimiento de aislamiento básico, y la competencia o la crítica son vividas como amenazas que ponen en riesgo dicha autoimagen idealizada (Feist et al., 2014).

MÈTODOS

Tipo de Estudio

De acuerdo con Hernández-Sampieri y Mendoza (2018) la presente investigación tiene un enfoque cuantitativo, no experimental, transversal, con un alcance exploratorio-descriptivo. Teniendo en cuenta a este mismo autor, el estudio presenta estás características porque no se modificaron, ni manipularon variables u entornos, sin embargo, si existe una causalidad observable entre las variables de esta investigación, la presencia de neurosis que influye en los comportamientos, actitudes y formas de relacionarse en las personas.

Población y muestra

La población objeto de estudio estuvo conformada por 3263 estudiantes universitarios de nivel licenciatura. Con una distribución de género que comprendió 1285 hombres y 1978 mujeres, todos ellos con una edad mínima de 18 años y máxima de 27, pertenecientes al Campus I de la Universidad Autónoma de Campeche. La muestra se seleccionó mediante un proceso de muestreo aleatorio simple. Posteriormente, se calculó la muestra representativa utilizando la fórmula correspondiente en el software "Excel", considerando un nivel de confiabilidad del 95% y un margen de error del 5%, quedando así conformada la muestra por 385 estudiantes.

Sin embargo, la aplicación a la muestra descrita anteriormente requería permisos institucionales y una inversión de tiempo considerable con el cual no fue posible contar. Por ello, se optó por realizar un pilotaje con 170 participantes. Aunque este no se realizó con una muestra representativa de la población total, los 170 participantes fueron seleccionados con base en criterios relevantes (edad, contexto académico) que permiten obtener información útil sobre la funcionalidad del instrumento.

Según Mayoraga-Ponce et al. (2020) el objetivo principal del pilotaje no es obtener datos generalizables a toda la población, sino evaluar la confiabilidad del instrumento, detectar posibles problemas en los reactivos y realizar los ajustes necesarios antes de su aplicación a mayor escala.

De acuerdo con Roco et al. (2021), López-Pina y Veas (2024), Montseny (2023), y Campo-Arias y Oviedo (2008) se recomienda un mínimo de 5 a 10 participantes por cada ítem de la prueba, sin embargo, si el número total de participantes supera los 100-150, ya se considera un tamaño muestral aceptable para análisis preliminares.

Con respecto a la consistencia interna estos mismos autores expresan que para calcular la confiabilidad mediante alfa de Cronbach, coeficiente que se utilizó para obtener la confiabilidad preliminar del instrumento, un tamaño muestral de entre 100 y 200 suele ser suficiente para obtener resultados estables.

Como se mencionó anteriormente en el contexto de estudios piloto, aplicar el cuestionario a un grupo de entre 100 y 200 personas permite identificar problemas en la redacción de ítems, evaluar la claridad de las preguntas y realizar ajustes antes de la aplicación a una muestra más grande (Roco et.al, 2021; Lopéz-Pina et al., 2024; Montseny 2023; Campo-Arias y Oviedo, 2008; Mayoraga-Ponce, 2020).

Instrumentación

Se optó por desarrollar un instrumento específicamente de orientación psicoanalítica, tras la revisión de la teoría de la neurosis de Karen Horney, en la que se identificaron individuos que presentaban las características y factores desencadenantes descritos por la autora, tal como se expuso anteriormente. Esta observación se realizó en el contexto del Campus I de la Universidad Autónoma de Campeche. En consecuencia, se diseñó una herramienta de evaluación para medir la presencia de necesidades neuróticas, basada en la teoría de la neurosis de Horney.

La estructura del instrumento contiene 3 categorías que se refieren a las tendencias neuróticas previamente descritas. Estas categorías representan las actitudes o conductas básicas que un individuo puede exhibir en función de la necesidad neurótica presente (Acercarse a los demás; Actuar en contra de los demás; Alejarse de los demás).

Cada categoría abarca diversas necesidades neuróticas asociadas a cada tendencia, para un total de 9 subcategorías específicas. Para evaluar estas necesidades, se han redactado 5 ítems por cada subcategoría, lo que arroja un total de 45 reactivos. En la tabla 1 se puede observar cada categoría (tendencia neurótica), con las subcategorías que contiene (necesidad neurótica) y los ítems que evalúan cada una:

Tabla 1. Categorías y subcategorías

Categorías:

Tendencia neurótica

Subcategorías:

Necesidad neurótica

Ítems que la

evalúa

 

Acercarse a los demás

Necesidad neurótica #1: Necesidad neurótica de afecto y aprobación.

         1-2-3-4-5

Necesidad neurótica #2: Necesidad neurótica de una pareja poderosa.

      6-7-8-9-10

 

 

 

Actuar en contra de los demás

Necesidad neurótica #4: Necesidad neurótica de poder.

    11-12-13-14-15

Necesidad neurótica #5: Necesidad neurótica de explotar a los demás.

    16-17-18-19-20

Necesidad neurótica #6: Necesidad neurótica de reconocimiento o prestigio social.

    21-22-23-24-25

Necesidad neurótica #7: Necesidad neurótica de admiración personal.

    26-27-28-29-30

Necesidad neurótica #8: Necesidad neurótica de ambición y de conseguir logros personales.

    31-32-33-34-35

 

Alejarse de los demás

Necesidad neurótica #9: Necesidad neurótica de autosuficiencia e independencia.

    36-37-38-39-40

Necesidad neurótica #10: Necesidad neurótica de perfección e irrefutabilidad.

    41-42-43-44-45

Al examinar la estructura del instrumento, se nota la exclusión de la necesidad neurótica número tres, "Necesidad neurótica de vivir dentro de unos límites estrictos". Esta omisión se debe a que, tras un análisis detallado de la descripción proporcionada por Horney, se concluyó que las características asociadas a esta necesidad no son lo suficientemente precisas como para determinar su correspondencia con una tendencia neurótica específica. En consecuencia, se decidió no considerar esta necesidad en el presente estudio.

La prueba se califica con una escala tipo Likert de frecuencia, con 4 opciones de respuesta por cada reactivo. Tiene un orden descendente, ya que los ítems tienen una dirección negativa, lo cual significa de acuerdo con Hernández-Sampieri (2018) que califica al sujeto de manera negativa, por tanto, mientras más se rechace la afirmación más favorable será la respuesta y viceversa. Las respuestas de la escala se presentan a continuación en la tabla 2, junto con los valores numéricos asignados a cada una.

Tabla 2Escala Likert de respuestas.

Respuesta

Valor codificado

Siempre

4

Frecuentemente

3

Rara vez

2

Nunca

1

Como se puede inferir, el nivel de medición es de intervalo, no existe un cero absoluto. Se debe mencionar que la escala no tiene respuesta neutral, que según la metodología debe ir ubicada en la tercera opción en el formato de 5 alternativas por reactivo. Esto se hizo con el propósito de garantizar respuestas interpretativas, por ello se excluyó la opción de respuesta neutra en el instrumento ya que esta no aporta información valiosa para el análisis y, en algunos casos, puede ser considerada inválida, al exigir al evaluado elegir una postura definida, se facilita la interpretación y el análisis de los resultados (Hernandez-Sampieri, 2018)

Se puede observar en la tabla anterior que los valores codificados oscilan entre 1 y 4. Por consiguiente la puntuación mínima posible es de 45, mientras que la puntuación máxima alcanzable es de 180. La calificación final se determina mediante la sumatoria de los valores codificados correspondientes a las respuestas individuales, las cuales se clasifican en rangos específicos, como se muestra a continuación en la tabla 3

Tabla 3. Rangos de clasificación.

Rangos

Nivel

1-45

Leve

46-90

Moderado

91-135

Moderado-Grave

136-180

Grave

RESULTADOS

Pilotaje

El instrumento se transcribió a un formulario de Google y se aplicó a un total de 170 personas, de las cuales 118 son mujeres y 49 hombres. Todos los participantes son estudiantes universitarios, pertenecientes al Campus I de la UACAM (Universidad Autónoma de Campeche), con una edad que oscila entre los 18 y 21 años en su mayoría

Validez

El presente instrumento fue sometido a evaluación por un comité de siete especialistas en salud mental, todos ellos con formación y orientación en la corriente psicoanalítica. Este grupo estuvo conformado por cuatro psicólogas con enfoque psicoanalítico, dos psiquiatras y un psicólogo con experiencia en psicometría.

Dado que no existen instrumentos previos con características análogas que permitieran establecer una comparación de mediciones, la validez del presente instrumento se determinó mediante la evaluación de expertos en la materia, en lugar de recurrir a métodos de validez de constructo o de criterio.

A partir del análisis y las observaciones formuladas por los jueces, se llevaron a cabo modificaciones en los ítems 5, 6, 7, 10, 12, 13, 14, 15, 17, 19, 23, 29, 35, 36, 37, 39, 40 y 42. Las principales modificaciones se orientaron a mejorar la precisión de los ítems en función de la teoría de Karen Horney y su conceptualización de las necesidades neuróticas.

Entre las recomendaciones destacadas, se propuso sustituir términos como "miedo", reemplazándolo por "molestia" o "enojo", y "debilidad", por una expresión menos invasiva. Estas modificaciones se sugirieron con base en la premisa de que, conforme a la teoría de Horney, las personas con rasgos neuróticos suelen carecer de conciencia sobre su propio miedo y no se perciben a sí mismas como débiles.

El proceso de evaluación por jueces permitió identificar y corregir diversos aspectos relacionados con la redacción y el contenido de los ítems. Entre las observaciones realizadas, se destacó la inconveniencia de emplear el término "error", como en el caso del reactivo 19. De acuerdo con lo establecido en el marco teórico, los individuos con una personalidad neurótica, según la conceptualización de Karen Horney, tienden a percibirse como superiores, fuertes, poderosos y exentos de crítica; en consecuencia, no reconocen sus propios errores o evitan admitirlos.

Asimismo, se llevó a cabo una revisión del uso del término "autoestima" dentro de los reactivos, dado que su significado puede no ser plenamente comprendido de manera uniforme por todas las personas. En este sentido, el reactivo 29 fue completamente reformulado con el propósito de evitar ambigüedades conceptuales.

Otra modificación relevante fue la eliminación del término "normalmente" en determinados reactivos, como en los ítems 1 y 13. Los especialistas señalaron con acierto que dicho término podría generar confusión al superponerse con la opción de respuesta "siempre", lo que afectaría la claridad de la medición.

El reactivo 14 también fue objeto de revisión y reformulación, dado que en su redacción original se establecía una distinción entre la relevancia de las posesiones materiales y las afectivas. No obstante, los jueces argumentaron que, según la teoría, las necesidades de prestigio y posesión no derivan únicamente de la importancia atribuida a los bienes materiales, sino que funcionan como un mecanismo de control sobre los demás. Por ello, el reactivo fue reestructurado para reflejar con mayor precisión esta perspectiva teórica.

Una vez concluido el proceso de evaluación por jueces e integradas sus observaciones y recomendaciones, se efectuó un análisis exhaustivo tanto de la teoría subyacente como de la redacción de cada reactivo. Este procedimiento tuvo como finalidad corregir posibles imprecisiones lingüísticas y seleccionar términos más adecuados, con el propósito de garantizar una representación precisa del constructo que el instrumento busca evaluar.

Confiabilidad

Una vez concluida la aplicación del instrumento a la muestra seleccionada, se procedió a la estructuración de la base de datos en el software Excel, la cual fue posteriormente exportada al programa SPSS para efectuar el análisis estadístico pertinente. La estimación de la confiabilidad del instrumento se llevó a cabo mediante el método de consistencia interna, empleando el coeficiente alfa de Cronbach. Los resultados obtenidos para dicho coeficiente se presentan a continuación en la tabla 4.

Tabla 4. Análisis de confiabilidad: Coeficiente alfa de Cronbach.

Alfa de Cronbach

N de elementos

.914

45

Tal como se observa en la tabla anterior, el coeficiente alfa de Cronbach obtenido fue de .914, lo que, según Hernández-Sampieri (2018) indica un nivel de confiabilidad elevado. Este resultado sugiere que la versión del instrumento aplicada a la muestra seleccionada podría considerarse como la versión definitiva. La alta confiabilidad obtenida refleja que los ítems presentan coherencia interna y están evaluando el constructo de manera homogénea.

En consecuencia, dado el óptimo nivel de consistencia interna, no sería necesario realizar modificaciones en la redacción ni el diseño de los reactivos, lo que implica que el instrumento se encuentra en condiciones para ser aplicado a una muestra más amplia.

Con el propósito de confirmar la información obtenida con respecto al alto nivel de confiabilidad reflejado en el coeficiente alfa de Cronbach, se optó por aplicar un segundo análisis para evaluar la confiabilidad del instrumento. En este caso, se utilizó el coeficiente de dos mitades de Guttman, también conocido como método de división por mitades. En la tabla 5 se presentan los resultados obtenidos mediante esta prueba.

Tabla 5. Análisis de confiabilidad: Coeficiente de dos mitades de Guttman.

Alfa de Cronbach

Parte 1

Valor

,820

 

N de elementos

23

Parte 2

Valor

,880

 

N de elementos

22

 

N de elementos total

45

Correlación entre formularios

 

 

,729

Coeficiente de Spearman-Brown

Longitud igual

 

,843

 

Longitud desigual

 

,843

Coeficiente de dos mitades de Guttman

 

 

,833

Como se muestra en la tabla anterior, el coeficiente de dos mitades de Guttman obtuvo un valor de .833, lo que, según Hernández-Sampieri (2018), se considera indicativo de una confiabilidad adecuada. Este resultado refuerza la confiabilidad previamente establecida a través del coeficiente alfa de Cronbach, brindando así un mayor respaldo al instrumento de medición.

La obtención de niveles de confiabilidad elevados en ambos métodos sugiere que la consistencia interna del instrumento es sólida, evidenciando una alta correlación entre los ítems. Asimismo, estos hallazgos indican que los reactivos representan de manera precisa el constructo que se pretende evaluar, lo que respalda la validez y precisión de la medición.

Análisis factorial preliminar

Con el propósito de verificar la correlación entre los ítems del instrumento y evaluar la solidez del diseño teórico en que se fundamenta, así como extraer los componentes del mismo en vista de hallar la validez de constructo de este, se llevó a cabo un análisis factorial. Con la finalidad de evaluar la pertinencia de la muestra y la presencia de correlaciones significativas entre los ítems, se aplicaron inicialmente la prueba de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) y la prueba de esfericidad de Bartlett. Los resultados obtenidos se presentan en la Tabla 6.

Tabla 6. Resultados de la prueba Kaiser-Meyer-Olkin y prueba de esfericidad de Bartlett.

Prueba de KMO y Bartlett

Medida Kaiser-Meyer-Olkin de adecuación de muestreo

,823

Prueba de esfericidad de Bartlett

Aprox. Chi-cuadrado

3773,531

gl

990

Sig.

,000

La prueba de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) nos indica que el instrumento es apto para la realización del análisis factorial, ya que, como se muestra en la tabla anterior, el valor promedio de las cargas factoriales de los reactivos es de .823. Este resultado refleja una correlación significativa y consistente entre los ítems del instrumento. Asimismo, como se observa en la tabla, el resultado de la prueba de esfericidad de Bartlett presenta un nivel de significancia de .000. Al ser inferior al umbral de 0.05, dicho valor indica que existe una correlación significativa entre las variables o ítems, lo que respalda la pertinencia de aplicar un análisis factorial.

En la tabla correspondiente a los resultados de las comunalidades obtenidas tras la aplicación del análisis factorial, se presenta la carga factorial de cada ítem. Se obtuvo que únicamente los reactivos 10,14, 16 y 20 presentan cargas factoriales inferiores a 0.50, con valores de .467 en el caso de los ítems 10 y 16, .476 en el ítem 14 y .432 en el 20.

Sin embargo, según estudios como los de Lloret-Segura et al. (2014), y Méndez y Rondón (2012) señalan que una carga factorial superior a 0.40 es adecuada para retener un ítem en un análisis factorial exploratorio, asimismo, en el artículo "Dos formas fáciles de interpretar las famosas cargas factoriales" de Gaceta Sanitaria, se menciona que "una carga factorial superior a 0.30" es comúnmente aceptada, y que valores superiores a 0.40 son preferibles para garantizar una mayor varianza explicada por el factor.

No obstante, al efectuar el análisis de correlación antiimagen, es decir, la correlación del ítem consigo mismo, se evidencia un incremento en dichas cargas factoriales, alcanzando valores de entre .7 y .8, lo cual será abordado con mayor detalle en apartados posteriores.

Otro elemento relevante para considerar es que, al ejecutar el análisis factorial, se identificaron 11 componentes, es decir, dos más de los contemplados originalmente en el diseño teórico del instrumento. No obstante, estos componentes adicionales, el décimo y el undécimo, están conformados únicamente por un reactivo cada uno.

El ítem 8 es el único que integra el décimo componente, presentando una carga factorial de .782. No obstante, a pesar de esta carga elevada, el análisis sugiere que dicho reactivo no presenta correlación significativa con otros ítems que le permitan formar un componente conjunto. De manera similar, el reactivo 17 constituye por sí solo el undécimo componente, con una carga también alta de .696. Sin embargo, al igual que el caso anterior, no muestra asociación con otros ítems que posibiliten la conformación de un componente agrupado.

Ahora bien, una vez obtenidos los once componentes, se realizó el análisis de la varianza total explicada. Este permite identificar el grado en que el instrumento logra medir el constructo propuesto. Tal como se obtuvo en la matriz de componentes rotados al considerar los 11 componentes extraídos, el instrumento alcanza un nivel de explicación del 65.6% de la varianza total, lo cual representa un valor altamente satisfactorio.

Esta proporción es considerablemente superior a la de otros instrumentos ampliamente aceptados en el ámbito psicológico. Por ejemplo, el Inventario de Depresión de Beck (BDI) reporta una varianza total explicada de 51.3% según Faraci (2014) y de 48.4% según Sánchez-Pachas (2019). Si bien esta comparación resulta ilustrativa, es importante tener en cuenta que cada instrumento psicológico responde a propósitos y constructos distintos, por lo que sus estructuras factoriales y niveles de varianza explicada no deben compararse de manera absoluta.

Aun teniendo en cuenta las diferencias, el hecho de que la presente escala obtenga una varianza explicada superior al 60% representa un indicio sólido de que el instrumento capta de manera consistente el constructo teórico planteado, lo que fortalece su validez de estructura y su utilidad potencial en contextos clínicos y de investigación.

Con el objetivo de determinar en qué medida los dos componentes adicionales, no contemplados en el diseño teórico del instrumento, podrían estar influyendo en la varianza total explicada, se procedió a realizar un nuevo análisis factorial. En esta ocasión, se solicitó al software estadístico SPSS que restringiera la extracción únicamente a nueve componentes. A continuación, se detallan los resultados obtenidos a partir de esta configuración.

Las pruebas de adecuación muestral de Kaiser-Meyer-Olkin y de esfericidad de Bartlett, así como los valores de comunalidad, no presentaron variaciones tras la modificación del número de componentes extraídos. Las mediciones se mantuvieron constantes, tal como se muestra en la tabla 6, por lo que no se consideró necesario retomarla nuevamente. Por otro lado, a continuación, se presenta la nueva matriz de componentes rotados considerando únicamente nueve elementos, con el propósito de observar los cambios en la estructura factorial.

Al realizar el análisis restringido a nueve componentes, los resultados obtenidos se mantienen prácticamente sin variaciones sustanciales. El ítem número 8 continúa sin agruparse con otros reactivos, lo que indica que no se correlaciona con ellos para integrar un componente común; no obstante, su carga factorial permanece elevada, disminuyendo ligeramente de .782 a .753, lo cual sugiere que el ítem conserva su validez dentro del instrumento. En cuanto al ítem 17, este sí presentó una modificación significativa, ya que su carga factorial se redujo de manera considerable, pasando de .696 a un valor negativo de -.401, lo que podría indicar una pérdida de consistencia en su relación con el constructo evaluado bajo esta nueva configuración factorial. A continuación, se analizará lo que ocurrió con la varianza total explicada (tabla 7).

Tabla 7Varianza total explicada con 9 componentes.

Varianza total explicada

Comp.

Autovalores iniciales

Sumas de cargas al cuadrado de la extracción

Sumas de cargas al cuadrado de la rotación

Total

% varianza

%

acum.

Total

% de varianza

% acum.

Total

% varianza

% acum.

1

10,041

22,314

22,314

10,041

22,314

22,314

6,438

14,307

14,307

2

4,747

10,550

32,864

4,747

10,550

32,864

3,582

7,961

22,267

3

3,294

7,319

40,183

3,294

7,319

40,183

3,127

6,949

29,216

4

2,350

5,222

45,406

2,350

5,222

45,406

3,005

6,678

35,895

5

1,701

3,780

49,186

1,701

3,780

49,186

2,707

6,016

41,911

6

1,506

3,347

52,532

1,506

3,347

52,532

2,629

5,843

47,754

7

1,367

3,039

55,571

1,367

3,039

55,571

2,499

5,554

53,308

8

1,246

2,768

58,339

1,246

2,768

58,339

1,953

4,341

57,650

9

1,198

2,662

61,001

1,198

2,662

61,001

1,508

3,351

61,001

Como puede deducirse a partir de los resultados presentados en la tabla anterior, la exclusión de los componentes adicionales identificados en el análisis factorial no repercute de manera significativa en la capacidad de medición del instrumento. A pesar de la reducción en la carga factorial del ítem 17, la varianza total explicada con los nueve componentes permanece considerablemente alta, alcanzando un 61% en la explicación del constructo, lo cual representa únicamente una disminución del 4%.

En relación con el análisis de correlación antiimagen, no se incluye en el presente documento la tabla correspondiente a la matriz respectiva, debido a que su extensión excede los límites permitidos por el formato del documento. No obstante, se garantiza que dicho análisis fue realizado conforme a los procedimientos estadísticos establecidos para la validación de instrumentos psicométricos.

No obstante, el análisis realizado mostró que las correlaciones individuales de los ítems consigo mismos oscilan entre 0.6 y 0.8, lo cual constituye un indicador aceptable de consistencia. Este resultado incluye a los ítems 8 y 17, que en el primer análisis factorial se identificaron de forma aislada como el décimo y undécimo componente, respectivamente. Al configurar el software SPSS para limitar la extracción a nueve componentes, en coherencia con el diseño teórico del instrumento, ambos ítems continuaron presentando dificultades para agruparse con otros reactivos dentro de un mismo componente.

Asimismo, los ítems 10, 14 16 y 20, que previamente registraron cargas factoriales inferiores a 0.50 en la tabla de comunalidades, evidenciaron un mejor comportamiento en el análisis de correlación antiimagen. En conjunto, estos hallazgos sugieren que, pese a ciertas inconsistencias factoriales, los ítems mencionados están formulados de manera clara y aportan información valiosa al constructo. Las dificultades observadas podrían estar más vinculadas a la estructura interna del instrumento o a la manera en que se agrupan los componentes teóricos, por lo que se recomienda considerar una revisión posterior del modelo, respaldada por un análisis más profundo y con una muestra de mayor tamaño, con el fin de determinar si se justifican ajustes en la estructura o categorización del instrumento.

DISCUSIÓN

El desarrollo del presente instrumento supuso un desafío significativo, poniendo de manifiesto la complejidad inherente a la medición en el ámbito psicológico, particularmente cuando se abordan constructos de naturaleza dinámica y relacional como las necesidades neuróticas. En este sentido, Marín (2025) advierte que los instrumentos psicológicos tienden a ser cada vez menos utilizados en la práctica clínica, debido a que con frecuencia se limitan a validar verbalizaciones previas del paciente, lo que genera cuestionamientos sobre su verdadera utilidad diagnóstica y comprensiva. Esta crítica resultó especialmente pertinente durante el proceso de diseño del instrumento, al exigir un equilibrio entre rigor psicométrico y fidelidad teórica.

A lo largo de la investigación también se identificaron resistencias conceptuales, particularmente el desinterés de algunos profesionales hacia el concepto de neurosis y el rechazo del psicoanálisis como marco teórico, sustentados en una adhesión rígida y poco reflexiva al DSM-5. Esta postura, centrada en la utilización exclusiva del manual diagnóstico, limita el diálogo interdisciplinar y reduce la comprensión del sufrimiento psicológico a categorías descriptivas, dejando de lado su dimensión histórica, relacional y subjetiva. Paradójicamente, aunque se argumenta que el término neurosis ha perdido vigencia, el propio concepto de trastorno empleado por el DSM-5 presenta ambigüedades conceptuales relevantes. En esta línea, Marín (2025) sostiene que dicho manual opera más como un repertorio de expresiones del sufrimiento humano que como un modelo explicativo integral, favoreciendo procesos de medicalización y simplificación diagnóstica.

A pesar de estas limitaciones, el estudio contó con el respaldo de profesionales que valoraron positivamente su carácter innovador y su anclaje en un marco teórico alternativo. En un contexto académico donde los modelos clásicos suelen ser descartados por considerarse obsoletos, se reivindica el valor de aportes como los de Karen Horney, quien cuestionó el psicoanálisis ortodoxo e introdujo una concepción de la neurosis centrada en los factores socioculturales, las experiencias tempranas y la importancia del afecto en la configuración de la personalidad. Desde esta perspectiva, Dicaprio (1989) señala que ninguna teoría psicológica es capaz de abarcar por sí sola la complejidad del ser humano, por lo que los distintos modelos deben entenderse como aproximaciones complementarias y no excluyentes.

En concordancia con lo anterior, Delgado (2015) subraya que las teorías de la personalidad suelen construirse a partir de sistemas de supuestos elaborados por psicólogos y psicoterapeutas, muchas veces derivados de su experiencia clínica, con el objetivo de comprender el comportamiento y el sufrimiento de las personas. Sin embargo, estas teorías frecuentemente carecen de instrumentos empíricos que permitan operacionalizar sus constructos de manera sistemática. En este marco, la creación del presente instrumento representa un esfuerzo por aportar evidencia científica que permita medir, identificar y evaluar las necesidades neuróticas descritas por Horney, contribuyendo así a tender un puente entre la teoría clínica y la investigación psicométrica, y ofreciendo una herramienta con potencial aplicabilidad en contextos clínicos, educativos y de investigación.

CONCLUSIONES

La presente investigación tuvo como objetivo desarrollar y evaluar un instrumento psicométrico para la medición de necesidades neuróticas en estudiantes universitarios, fundamentado en la teoría de la neurosis de Karen Horney. Esta propuesta surge en respuesta a la creciente presencia de relaciones interpersonales disfuncionales, particularmente en población joven, las cuales pueden estar asociadas a patrones neuróticos derivados de contextos relacionales inseguros y de la ansiedad básica. En este sentido, el estudio realizó una revisión teórica sistemática del concepto de neurosis, desde sus antecedentes históricos hasta su reformulación sociocultural por Horney, destacando la vigencia y pertinencia de este marco teórico para la comprensión del malestar psicológico contemporáneo.

El instrumento fue construido a partir de nueve de las diez necesidades neuróticas propuestas por la autora y sometido a un proceso de validación de contenido mediante juicio de expertos, lo que permitió optimizar la claridad, coherencia teórica y adecuación semántica de los ítems. Posteriormente, la aplicación piloto a una muestra de 170 estudiantes universitarios evidenció niveles elevados de confiabilidad, tanto en términos de consistencia interna (α de Cronbach = .914) como en el coeficiente de dos mitades de Guttman (.833). Asimismo, los análisis factoriales preliminares mostraron una varianza explicada superior al 60%, lo que respalda la solidez estructural del instrumento, aun cuando se identificaron algunos ítems con comportamientos factoriales susceptibles de mejora.

No obstante, el estudio presenta limitaciones que deben ser consideradas al interpretar sus resultados. En primer lugar, el tamaño y tipo de muestra, correspondiente a un estudio piloto y circunscrita a un único contexto universitario, limita la generalización de los hallazgos. En segundo lugar, la validación del instrumento se centró en la validez de contenido y en análisis factoriales exploratorios, por lo que resulta necesario complementar estos resultados con análisis confirmatorios y con estudios de validez convergente y discriminante. Asimismo, el enfoque transversal impide examinar la estabilidad temporal de las necesidades neuróticas evaluadas.

A partir de estas limitaciones, se plantean diversas perspectivas futuras de investigación. Se recomienda la aplicación del instrumento en muestras más amplias y diversas, tanto en términos sociodemográficos como culturales, así como la realización de estudios longitudinales que permitan analizar la evolución de las necesidades neuróticas a lo largo del tiempo. Del mismo modo, sería pertinente contrastar los resultados obtenidos con otros instrumentos de evaluación psicológica, con el fin de fortalecer la validez del constructo y explorar su relación con variables como bienestar psicológico, salud mental, estilos de apego y calidad de las relaciones interpersonales.

En cuanto a las implicancias para las políticas y prácticas, el instrumento desarrollado ofrece un aporte relevante para los ámbitos clínico, educativo y preventivo. Su aplicación puede contribuir a la detección temprana de patrones neuróticos en población universitaria, facilitando el diseño de intervenciones psicológicas focalizadas y programas de promoción del bienestar emocional. En el plano de las políticas educativas y de salud mental, la incorporación de herramientas de evaluación basadas en modelos clínicos integradores, como el de Horney, puede favorecer enfoques más comprensivos y menos reduccionistas del sufrimiento psicológico, complementando los sistemas diagnósticos tradicionales. En conjunto, este estudio representa un avance teórico y metodológico al operacionalizar un modelo clínico clásico con criterios psicométricos actuales, aportando una herramienta con potencial impacto en la investigación, la práctica profesional y la formulación de estrategias preventivas en salud mental.

Declaración de transparencia, ética y responsabilidad

Conflicto de intereses: Los autores declaramos que no existen conflictos de intereses relacionados con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.

Contribución y autoría: Los autores declaramos que todos contribuimos de manera significativa al manuscrito de acuerdo con la taxonomía CRediT, aprobamos la versión final y aceptamos el orden de autoría establecido.

Aprobación ética: Los autores declaramos que el estudio fue evaluado y aprobado por un Comité de Ética en Investigación (Research Ethics Committee, REC).

Consentimiento de participación y publicación: Los autores declaramos que todos los participantes otorgaron su consentimiento informado por escrito para participar en el estudio y autorizaron la publicación de los resultados, garantizando en todo momento su anonimato.

Financiamiento: Los autores declaramos que esta investigación no recibió financiamiento externo.

Disponibilidad de datos: Los datos estarán disponibles previa solicitud razonada a los autores.

Uso de Inteligencia Artificial (IA): Los autores declaramos cualquier uso de herramientas de Inteligencia Artificial de manera transparente y asumimos plena responsabilidad sobre el contenido del manuscrito.

Preprints: Los autores declaran que este manuscrito no ha sido publicado previamente como preprint en ningún repositorio público.

Retracciones y correcciones: Los autores son conscientes de la política editorial de la revista HOMERO respecto a la ética en publicación, retractaciones y correcciones, y se comprometen a actuar conforme a los principios establecidos por el Committee on Publication Ethics (COPE) en caso de identificarse errores o malas prácticas después de la publicación.

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