HOMERO1

e-ISSN: 3084-780X Volumen 2 Número 2 Año 2026

Depósito Legal N° 2025-06702 Artículo original

Capital cultural, desigualdades de origen y permanencia estudiantil en la educación superior: evidencias de una cohorte universitaria cubana

Cultural Capital, Inequalities of Social Origin, and Student Persistence in Higher Education: Evidence from a Cuban University Cohort

Capital Cultural, Desigualdades de Origem Social e Permanência Estudantil no Ensino Superior: Evidências de uma Coorte Universitária Cubana

Erich Mosqueda-Mosqueda1*, https://orcid.org/0009-0000-7149-4667

Erika Mosqueda-Quesada2, https://orcid.org/0009-0005-5313-6002

Berenice Utra-Regüeifero3, https://orcid.org/0009-0007-8524-4475

María de Lourdes Camarera-Ojinaga4, https://orcid.org/0000-0001-8183-6405

1Universidad de Oriente, Cuba; Universidad Autónoma de Baja California, México.

2Istanbul Üniversitesi, Istanbul, Turquía

3Universidad de Oriente, Cuba

4Universidad Autónoma de Baja California, México.

*Autor para correspondencia: erichmosqueda72@gmail.com

Citación/Citation/Citação: Mosqueda-Mosqueda, E., Mosqueda-Quesada, E., Utra-Regüeifero, B., Camarera-Ojinaga, M.L. (2026). Capital Cultural, Desigualdades de Origen y Permanencia Estudiantil en la Educación Superior: Evidencias de una Cohorte Universitaria Cubana. HOMERO, 2(2), 407-419. https://doi.org/10.64492/z78y1x09

RESUMEN

Introducción: Aunque existen varios estudios sobre el acceso a la educación superior, existe escasa evidencia sobre cómo las desigualdades de origen continúan condicionando la permanencia estudiantil en contextos de crisis socioeconómica, particularmente desde la perspectiva del capital cultural y las trayectorias universitarias. Objetivo: Analizar cómo el capital cultural y las condiciones de origen social influyen en la permanencia de la cohorte 2023 de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente, explicando los mecanismos de exclusión que afectan las trayectorias estudiantiles. Metodología: Se desarrolló un estudio de enfoque mixto sustentado en una perspectiva sociológica crítica y un diseño de focalización multiescalar. La investigación combinó análisis documental de registros institucionales con entrevistas en profundidad y triangulación metodológica. La muestra intencional estuvo conformada por los 76 estudiantes persistentes, seleccionados para reconstruir las trayectorias de permanencia. Resultados: El análisis micro-localizado revela una crisis de sostenibilidad: la matrícula de la facultad se contrajo sistemáticamente de 448 estudiantes en 2023 a 285 en el ciclo 2024-2025. Los resultados evidencian una “eliminación diferida” en la cohorte 2023, donde solo el 51,3% (76 de 148 estudiantes) persiste, con una erosión del 48, 7% correlacionada con brechas de género (65,97% de feminización), color de piel y subrepresentación etnorracial (11,13%) en áreas de alto capital simbólico. Los testimonios evidenciaron que la migración, la precariedad económica y la competencia del mercado laboral privado intensifican la exclusión y favorecen procesos de "eliminación diferida". Conclusiones: La permanencia universitaria trasciende el mérito académico y está condicionada por desigualdades estructurales y simbólicas que reproducen ventajas de origen. El capital cultural actúa como un mecanismo de cierre social que restringe las oportunidades de continuidad educativa, evidenciando la necesidad de políticas afirmativas orientadas a garantizar una permanencia con equidad y justicia social.

Palabras clave: capital cultural; deserción estudiantil; desigualdad social; educación superior; justicia social; permanencia estudiantil; retención estudiantil.

ABSTRACT

Introduction: Although numerous studies have examined access to higher education, limited evidence exists on how inequalities of social origin continue to shape student persistence in contexts of socioeconomic crisis, particularly from the perspective of cultural capital and university trajectories. Objective: To analyze how cultural capital and social origin influence the persistence of the 2023 cohort in the Faculty of Social Sciences at the University of Oriente, Cuba, explaining the mechanisms of exclusion that shape students' educational trajectories. Methodology: A mixed-methods study was conducted within a critical sociological perspective using a multiscalar research design. The study combined documentary analysis of institutional records, in-depth interviews, and methodological triangulation. The purposive sample consisted of the 76 persistent students selected to reconstruct persistence trajectories. Results: The micro-localized analysis revealed a sustainability crisis, as faculty enrollment declined systematically from 448 students in 2023 to 285 in the 2024–2025 academic year. The findings demonstrate a process of "deferred elimination" in the 2023 cohort, where only 51.3% (76 of 148 students) remained enrolled, representing an attrition rate of 48.7%. This decline was associated with gender disparities (65.97% feminization), skin color, and ethnoracial underrepresentation (11.13%) in disciplines with high symbolic capital. Participants' narratives further revealed that migration, economic hardship, and competition from the private labor market intensified exclusion and reinforced processes of deferred elimination. Conclusions: University persistence extends beyond academic merit and is conditioned by structural and symbolic inequalities that reproduce advantages associated with social origin. Cultural capital operates as a mechanism of social closure that restricts opportunities for educational continuity, highlighting the need for affirmative public policies aimed at ensuring persistence through equity and social justice.

Keywords: Cultural capital; Higher Education; Social Inequality; Social Justice; Student Persistence; Student Retention; Student Dropout.

RESUMO

Introdução: Embora existam numerosos estudos sobre o acesso ao ensino superior, ainda há escassas evidências sobre como as desigualdades de origem social continuam condicionando a permanência estudantil em contextos de crise socioeconômica, particularmente sob a perspectiva do capital cultural e das trajetórias universitárias. Objetivo: Analisar como o capital cultural e as condições de origem social influenciam a permanência da coorte de 2023 da Faculdade de Ciências Sociais da Universidade de Oriente, Cuba, explicando os mecanismos de exclusão que afetam as trajetórias estudantis. Metodologia: Foi desenvolvido um estudo de abordagem mista, fundamentado em uma perspectiva sociológica crítica e em um desenho de focalização multiescalar. A investigação combinou análise documental de registros institucionais, entrevistas em profundidade e triangulação metodológica. A amostra intencional foi composta pelos 76 estudantes persistentes, selecionados para reconstruir as trajetórias de permanência.

Resultados: A análise microlocalizada revelou uma crise de sustentabilidade, uma vez que a matrícula da faculdade diminuiu sistematicamente de 448 estudantes em 2023 para 285 no ano letivo de 2024–2025. Os resultados evidenciaram um processo de "eliminação diferida" na coorte de 2023, em que apenas 51,3% (76 de 148 estudantes) permaneceram, representando uma perda de 48,7%. Essa redução esteve associada a desigualdades de gênero (65,97% de feminização), cor da pele e sub-representação etnorracial (11,13%) em áreas de elevado capital simbólico. Os depoimentos dos participantes também evidenciaram que a migração, a precariedade econômica e a concorrência do mercado de trabalho privado intensificam a exclusão e favorecem processos de eliminação diferida. Conclusões: A permanência universitária vai além do mérito acadêmico e está condicionada por desigualdades estruturais e simbólicas que reproduzem vantagens associadas à origem social. O capital cultural atua como um mecanismo de fechamento social que restringe as oportunidades de continuidade educacional, evidenciando a necessidade de políticas públicas afirmativas voltadas para garantir a permanência com equidade e justiça social.

Palavras-chave: capital cultural; desigualdade social; desistência estudantil; ensino superior; justiça social; permanência estudantil; retenção estudantil

Fecha de recepción: 15/03/2026 Fecha de aceptación: 05/06/2026 Fecha de publicación: 30/06/2026

Introducción

El acceso a la educación superior ha sido históricamente reconocido como un mecanismo privilegiado de movilidad social y un pilar fundamental para el desarrollo de las capacidades humanas. No obstante, diversas investigaciones sociológicas han demostrado con rigor, que dicho acceso se encuentra profundamente condicionado por factores sociales que anteceden al momento formal de ingreso, configurando trayectorias desiguales que desafían la noción de meritocracia académica (Rujas, 2022). En el escenario contemporáneo, esta problemática trasciende la mera exclusión en el ingreso para manifestarse como una “crisis silenciosa de permanencia”, donde el sistema educativo opera bajo una lógica de “eliminación diferida” (Bourdieu y Passeron, 2018).

Este proceso se define por un desgaste sistémico donde la institución, al no neutralizar las asimetrías de origen, ratifica una autoeliminación anticipada del estudiante, quien abandona las aulas no por falta de aptitud, sino por la colisión entre su habitus y las exigencias de un campo académico en crisis. En este sentido, la educación es fundamental en las sociedades actuales; su función transmisora del conocimiento acumulado a las nuevas generaciones es primordial para la reproducción y el progreso social. Tal es así que el acceso a la educación se reconoce como un punto vital en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (UNESCO, 2015), porque se considera esencial para potenciar el desarrollo humano y reducir las asimetrías de poder en el tejido social.

La comprensión de la crisis de permanencia en la Universidad de Oriente exige un análisis que trascienda la estadística y se asiente en las funciones que la sociología clásica y contemporánea atribuyen al sistema escolar. En primera instancia, la educación se erige como un agente de socialización, cuya misión, según Durkheim (1975), es la “creación de un nuevo ser social”. Esta función se entrelaza con lo que Parsons (1976) define como selección social, donde el aula actúa como un mecanismo que distribuye a los individuos, “asignándoles sus futuras posiciones”, bajo una supuesta neutralidad meritocrática que minimiza la importancia del origen social.

Sin embargo, al enmarcarse en la teoría de la dominación de Weber (2002), esta visión se torna más crítica: la educación superior, en sus grados de alta especialización, favorece la reproducción de las capas privilegiadas al convertir el título en una credencial de estatus que consolida las desigualdades. En este sentido, Marx (1990) desmitifica el proceso educativo al poner en evidencia una escuela que, lejos de promover la movilidad o la equidad, reproduce los intereses de la clase dominante y asegura la reposición de la fuerza de trabajo dentro de una estructura jerárquica legitimada por la ideología. Estas premisas clásicas encuentran vigencia en los debates actuales sobre la persistencia de caminos de clase dentro de sistemas pretendidamente igualitarios (Kaplan, 2022).

Bajo este prisma, el sistema escolar funciona como un aparato que naturaliza la desigualdad, logrando que los sujetos acepten su posición en la pirámide social como un destino inevitable y no como una construcción del poder. Como advierten posteriormente Bourdieu y Passeron (2018), el sistema transmuta estas desigualdades de clase en “desigualdades de mérito” a través del capital cultural. Por tanto, mientras las corrientes funcionalistas apuestan por la neutralidad del sistema, la perspectiva de la reproducción da cuenta de cómo la permanencia está indisolublemente ligada al capital cultural incorporado en el estrato de origen (Brand Monsalve et al., 2024).

En Cuba, desde el Triunfo de la Revolución en el año 1959, la educación se convirtió en uno de los ámbitos más impulsados y priorizados por la política social, bajo la premisa de que los gastos sociales asignados a la instrucción no son una carga, sino que se considera una inversión estratégica a favor del desarrollo de la nación. Bajo estos preceptos se constituyó una institución educativa de acceso universal y gratuito que incluye todos los niveles de enseñanza.

No obstante, el rigor científico obliga a reconocer que el contexto de crisis económica actual, agudizado por una reestratificación social sin precedentes, ha ocasionado la ampliación de brechas de desigualdad social. A diferencia de décadas anteriores, el acceso a las oportunidades está hoy mediado por condiciones de partida donde el capital cultural heredado actúa como un mecanismo de cierre social frente a nuevos factores de presión, como el elevado éxodo migratorio y la competencia salarial impuesta por los nuevos actores económicos (MIPYMES).

Esta reconfiguración del modelo económico cubano ha forzado ajustes en la política educativa que impactan directamente en el flujo hacia la enseñanza superior. Actualmente, alrededor del 40% de los egresados de Secundaria Básica transita hacia el Preuniversitario, mientras se prioriza la educación técnica profesional. No obstante, este desplazamiento no es socialmente neutro: la exclusión podría estar recayendo en los estratos más vulnerables, profundizando un vacío de conocimiento sobre cómo operan estas variables en la región oriental del país, marcada por una vulnerabilidad socioeconómica histórica, y multifactorial, resultado de importancia para que la Universidad de Oriente preserve sus carreras de alto valor simbólico para evitar una erosión definitiva del capital profesional local.

Diversas investigaciones (Domínguez, 2016); Tejuca, 2018; Fundora, 2021) confirman que las aulas universitarias son escenarios de resistencia donde convergen profundas asimetrías. La segmentación por género y la subrepresentación etnorracial revelan grietas institucionales que evidencia insuficiencias de los mecanismos formales de inclusión, obligando los grupos que históricamente han estado subordinados a desplegar estrategias de carácter autónomo de permanencia y resistencia frente a las estructuras que reproducen las dinámicas de exclusión (Zibechi, 2023). Es por ello que, en este contexto, el nivel de escolaridad y la ocupación de los padres emergen como los determinantes más críticos; la herencia de un habitus profesional actúa como un blindaje simbólico que convierte el trayecto universitario en una validación del capital cultural anterior más que en un ejercicio de mérito individual.

La Universidad de Oriente (UO) refleja esta problemática con una disminución sostenida de su matrícula, que cerró el 2024 con 19 914 estudiantes, lo cual podría estar condicionado por la crisis socioeconómica del país. No obstante, el análisis se desarrolla en la Facultad de Ciencias Sociales, donde el desgranamiento es alarmante: de 448 estudiantes en 2023 se descendió a 376 en 2024, alcanzando en el ciclo 2024-2025 su punto más bajo con apenas 285 alumnos. Esta contracción no es un dato aislado, es una tendencia desde cursos anteriores y podría ser manifestación de una “eliminación diferida” vinculada a la precariedad de las condiciones de vida y la erosión de las expectativas de movilidad social.

Bajo esta premisa, el presente estudio analiza las mediaciones simbólicas que determinan las trayectorias de la cohorte 2023 de esta facultad, la cual ha perdido casi la mitad de sus integrantes en un solo año académico. El objetivo es explicar cómo el capital cultural y las condiciones de origen operan como mecanismos de exclusión silenciosa, aportando evidencias críticas para que las políticas públicas garanticen que el éxito académico en Cuba sea una conquista de equidad y no un reflejo del privilegio familiar.

Método

La investigación sigue un enfoque mixto, con énfasis en una perspectiva sociológica crítica que busca desentrañar las mediaciones simbólicas y materiales del acceso educativo. El diseño se articula mediante una focalización multiescalar (Sassen, 2008), la cual permite un tránsito analítico desde las tendencias estructurales macro hasta la comprensión fenomenológica de los procesos micro-localizados. Esta lógica operacionaliza una convergencia inductivo-deductiva que vincula las dimensiones globales del fenómeno con la singularidad de la experiencia vivida, garantizando la articulación multiescalar entre el contexto normativo y la realidad fenoménica del actor.

En el análisis de las trayectorias académicas, es imperativo reconocer que los actores sociales no decodifican la realidad desde la objetividad fáctica, sino a través de esquemas de percepción preconfigurados por sus sistemas de creencias. Ante la colisión entre la evidencia empírica y las estructuras mentales del sujeto, el habitus tiende a reinterpretar la realidad para salvar la coherencia interna de su cosmovisión, en lugar de modificar las premisas que la sustentan. Solo mediante un ejercicio de reflexividad crítica (Bourdieu y Wacquant, 2008), el individuo logra reconocer los hechos que contradicen sus certidumbres heredadas, superando así la resistencia de las estructuras simbólicas ante la crisis. Por tanto, no basta con mirar las estadísticas; es necesario entrar en la subjetividad del estudiante a través de la entrevista para ver cómo opera esa “reinterpretación”.

Enfoque y diseño

Bajo el rigor de una perspectiva sociológica crítica, este estudio asume un posicionamiento cualitativo-interpretativo orientado a desarticular las mediaciones, tanto simbólicas como materiales, que configuran el fenómeno del acceso y la permanencia educativa. El diseño se articula mediante una focalización multiescalar que, siguiendo los presupuestos de Sassen (2008), permite un tránsito analítico desde las tendencias estructurales macro hasta la comprensión fenomenológica de los procesos micro-localizados. Esta lógica metodológica resulta imperativa para conectar las dinámicas globales de exclusión educativa con las trayectorias específicas de los sujetos en el contexto de Santiago de Cuba. Para trascender la descripción del ingreso formal, la investigación operacionaliza el concepto de habitus (Bourdieu & Passeron, 2018) no como una variable estática, sino como un sistema de disposiciones transferibles que el estudiante trae de su entorno de origen. Dicha postura problematiza las estructuras subyacentes y las condiciones de persistencia que condicionan la trayectoria de los sujetos. En consecuencia, el diseño asume que el éxito o la exclusión educativa resultan de la sintonía o colisión entre el habitus individual y la violencia simbólica del arbitrario cultural. Este último se define como el conjunto de contenidos, lenguajes y normas que la institución impone como verdades universales, cuando en realidad constituyen una selección de la cultura dominante; una arbitrariedad que no responde a leyes biológicas o naturales, sino a la legitimación de estructuras de poder preexistente. Este tránsito analítico trasciende el dato local al interpretar el desgranamiento de la cohorte como un síntoma de procesos globales de descapitalización profesional en sociedades periféricas. Finalmente, el estudio vincula las dimensiones globales del fenómeno con la singularidad de la experiencia vivida, garantizando la coherencia multiescalar entre el contexto normativo y la realidad fenoménica (Sassen, 2008).

Población y muestra

En un primer nivel de análisis, la unidad macro se define como la Universidad de Oriente (UO), institución ubicada en la ciudad de Santiago de Cuba, segunda universidad creada en la mayor isla del caribe y resultando la más grande por su matrícula, carreras (57), número de estudiantes en residencias estudiantiles y cantidad de trabajadores docentes y de apoyo. Atiende a más de 60 municipios. A continuación se presenta la distribución de la matrícula inicial del curso diurno (ver gráfico 1).

Gráfico 1

Distribución de la matrícula inicial de curso diurno en la Universidad de Oriente

Nota: Fuente: elaboración propia a partir del procesamiento de los datos de la Dirección de Estadística y del prontuario de la Universidad de Oriente (2025).

No obstante, el escenario específico de esta investigación lo constituye la Facultad de Ciencias Sociales. Para profundizar en el análisis de la permanencia, se analizó la cohorte 2023, con una muestra intencional de 76 estudiantes denominados "persistentes" que participaron en el estudio de manera voluntaria y anónima.

Técnicas de recolección

Con el fin de obtener los datos, se aplicaron técnicas e instrumentos de recolección, entre ellas la técnica de análisis documental mediante la revisión sistemática de los prontuarios estadísticos y registros de seguimiento de la institución. Complementariamente, se realizaron entrevistas en profundidad a los estudiantes persistentes de la cohorte. La guía de entrevista fue diseñada para capturar las tres dimensiones fundamentales del habitus: 1) Dimensión Cognitiva (percepciones sobre el valor del título y expectativas de futuro); 2) Dimensión Práctica (estrategias de estudio y manejo del tiempo frente a las carencias materiales); y 3) Dimensión Afectiva (sentimientos de pertenencia o extrañeza dentro del campus). Esto permitió recolectar testimonios significativos sobre sus condiciones de vida y la forma en que sus esquemas de pensamiento heredados les permiten navegar las exigencias del campo académico.

Con la finalidad de garantizar la validez de los hallazgos se empleó como técnicas o procedimientos de análisis una triangulación metodológica de datos (Denzin, 2017). Este procedimiento permitió contrastar las métricas institucionales (matrícula, porcentajes de la cifra de deserción) con la reconstrucción de las trayectorias vitales extraídas de las entrevistas. El análisis no se limitó a constatar la escolaridad de los padres como un dato frío, sino que se interpretó bajo la categoría de “capital cultural incorporado”, analizando cómo la presencia de profesionales en el núcleo familiar dota al estudiante de un lenguaje y redes de apoyo (capital social), que como sostienen Cristaldo de Alvarez y Caballero Merlo (2021), este capital social de origen actúa como un filtro que blinda su permanencia. Esta convergencia entre la evidencia empírica cuantitativa y la interpretación teórica del habitus asegura una comprensión integral de las brechas de desigualdad, ciegando el análisis ante los sesgos derivados de una fuente única.

Declaración ética

La ejecución del estudio se fundamentó en el principio ético de autonomía, voluntariedad y anonimato, garantizando que cada uno de los 76 estudiantes participantes otorgará su consentimiento informado de manera libre, consciente y voluntaria. Se enfatizó explícitamente el derecho de los sujetos a declinar su participación o retirar sus testimonios en cualquier etapa de la investigación, sin que ello implicara perjuicios administrativos o académicos dentro de la Universidad de Oriente.

Para asegurar la protección de la integridad de los informantes, se aplicó un estricto protocolo de anonimato alfanumérica que disocia cualquier dato identificable de las narrativas recolectadas durante las entrevistas en profundidad. El resguardo de la identidad y la custodia de los registros estadísticos se gestionan mediante un plan de gestión de datos, el cual restringe el acceso a la información sensible exclusivamente al equipo de investigadores responsables.

Resultados

Los resultados obtenidos revelan una situación significativa entre las desigualdades estructurales de la Universidad de Oriente y la acelerada contracción de la matrícula en la Facultad de Ciencias Sociales. El análisis comienza constatando que, a nivel macro, la institución cerró el curso 2024 con una feminización consolidada del 65,97%, las entrevistas revelan que tras la hegemonía numérica femenina se esconden tensiones de género vinculadas a los roles de cuidado que fragilizan la trayectoria académica frente a la crisis.

Más allá de la variable de género, la configuración sociodemográfica de la institución revela una distribución etnorracial donde la presencia de estudiantes negros funciona como un indicador base de equidad (ver gráfico 2). Esta representatividad permite contrastar las dinámicas de exclusión frente a la composición demográfica regional (Olmedo, 2026).

Gráfico 2

Proporción de estudiantes de piel negra en la matrícula total de la Universidad de Oriente

Nota: Fuente: elaboración propia a partir del procesamiento y análisis de los datos facilitados por la Dirección General de Estadísticos de la Universidad de Oriente (2025).

En la Facultad de Ciencias Sociales la matrícula final, que en el curso 2022 se situaba en 507 estudiantes, experimentó un descenso sostenido hasta los 376 alumnos en 2024, alcanzando su punto más bajo en el ciclo 2024-2025 con apenas 376 estudiantes (ver gráfico 3). Al contrastar ello con las entrevistas, esta disminución de la matricula puede sugerir una “eliminación diferida” que afecta con mayor rigor a los sectores que arrastran condiciones de partida desfavorecidas.

Gráfico 3

Contracción de la población estudiantil en la Facultad de Ciencias Sociales

Nota: Elaboración propia a partir del procesamiento y sistematización de los registros de matrícula en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente (2025).

Al cruzar estos datos con la composición etnorracial histórica de la universidad, donde la presencia de estudiantes de piel negra en Ciencias Sociales había sido más elevada, acorde con la composición por color de la piel de la población del oriente del país, y hoy es de apenas un 11,13% en la UO, se evidencia una relación directa entre los porcentuales de la universidad y la facultad de ciencias sociales y una subrepresentación de estudiantes de color de la piel negra.

A nivel institucional la matrícula de piel negra ha tendido al decrecimiento, disminuyendo en alrededor de 4 puntos porcentuales entre 2021 y 2024, esta caída abrupta en la Facultad sugiere que los estudiantes con menores recursos sociofamiliares son los primeros en abandonar ante la crisis, dejando en las aulas solo a aquellos 76 “sobrevivientes” que al parecer de acuerdo con los resultados de las entrevistas, cuentan con un entorno cultural y económico más sólido. Asimismo, el perfil etario observado en la muestra se inserta en la tendencia mayor de la UO, donde el 47% de los estudiantes se encuentran en el rango de 18-22 años siendo este grupo joven el que presenta el mayor porciento de deserción (ver gráfico 4).

Gráfico 4

Relación entre el rango etario y el porciento de deserción en la cohorte 2023 de la Facultad de Ciencias Sociales

Nota: Elaboración propia a partir del procesamiento y sistematización de los registros de matrícula y de los datos de seguimiento de cohortes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente (2025).

No obstante, en el escenario específico de las Ciencias Sociales, este grupo joven es el que presenta el mayor porciento de deserción, lo que confirma que las características sociodemográficas y el entorno de la familia son determinantes para sostener una carrera universitaria de larga duración. La reducción de la matrícula de 448 a 285 estudiantes es la expresión numérica de una brecha que se ensancha: la universidad, aunque gratuita, exige un capital de reserva que no todos los estudiantes poseen. La evidencia más contundente de esta desigualdad se halla en el análisis longitudinal de la cohorte 2023 (ver gráfico No. 5), pues, de los 148 estudiantes que iniciaron, solo el 51,3% permanece en el curso 2024-2025.

Gráfico 5

Comparación entre la matrícula inicial y la pérdida neta de estudiantes al curso académico 2025

Nota: Elaboración propia a partir del procesamiento y sistematización de los registros de matrícula y de los datos de seguimiento de cohortes de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente (2025).

Asimismo, es imperativo analizar la “paradoja de la feminización” que ilustra el Gráfico 6.

Gráfico 6

Distribución de la matrícula por sexo según ramas de la ciencia en la Universidad de Oriente (Curso 2024)

Nota: Elaboración propia a partir del procesamiento y sistematización de los registros de matrícula en el prontuario de la Universidad de Oriente (2025).

Aunque las mujeres representan la mayoría (65,97%) y hegemonizan áreas como las Ciencias Pedagógicas (87,26%), los hallazgos cualitativos sugieren que dicha visibilidad numérica coexiste con vulnerabilidades estructurales que tensionan su permanencia, como una distribución desigual del capital tiempo derivada de la asignación social de los roles de cuidado (hijos y adultos mayores, etc.) y una infraestructura universitaria con sesgos androcéntricos. Bajo una lógica interseccional, esta precariedad se agrava para los estudiantes de territorios lejanos en residencias universitarias, quienes necesitan condiciones materiales y temporales diferenciadas para conciliar el desarraigo geográfico con sus responsabilidades domésticas.

Discusión

La interpretación de los hallazgos en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Oriente exige un análisis que trascienda la simple descripción estadística de las bajas escolares para adentrarse en la lógica de la reproducción social y la reestratificación del campo universitario cubano. La disminución de la matrícula, no puede ser vista como un fenómeno administrativo; es la expresión empírica de lo que Bourdieu y Passeron (2018) denominan la “eliminación diferida”. Este proceso se distingue porque la exclusión no ocurre de manera inmediata en el examen de ingreso, sino que opera mediante un desgaste silencioso y prolongado donde la institución, al relegar al sujeto a condiciones de supervivencia precarias, solo “ratifica esta otra especie de autoeliminación anticipada que constituye la relegación a un canal de segundo orden como eliminación diferida” (p. 208). Así, el desgranamiento termina por expulsar a aquellos sujetos cuyo habitus no encuentra el soporte material ni simbólico necesario para persistir en la institución.

La interpretación de estos gráficos adquiere su verdadera dimensión fenomenológica al contrastarse con la subjetividad de los actores, connotándose que la deserción y el riesgo académico debe leerse a la luz de un fenómeno migratorio significativo. En las entrevistas, la migración emerge como una colisión directa entre el proyecto académico y la supervivencia familiar, configurando así la mayor oleada migratoria experimentada por Cuba desde el 1ro de enero de 1959. Este flujo, que impacta directamente en la cohorte 2023 al ser protagonizado por la población joven y económicamente activa, ha provocado una contracción demográfica que supera el éxodo de Camarioca (1965), el Mariel en 1980 y la crisis de los balseros en 1994 (Albizu-Campos, 2025. Esta evidencia estadística confirma una ruptura histórica que reconfigura masivamente el perfil de los sujetos que habitan nuestras aulas, desplazando el horizonte de expectativas desde la permanencia académica hacia el proyecto migratorio.

Este fenómeno de exclusión por desgaste adquiere una dimensión de gravedad sistémica cuando se analiza bajo el prisma de la regionalización del conocimiento. Es imperativo destacar que las licenciaturas en Psicología y Sociología posean un carácter excepcional, al ser impartidas únicamente en tres nodos estratégicos: La Habana, Las Villas y la Universidad de Oriente que abarca la totalidad de la región oriental. Por consiguiente, la Facultad de Ciencias Sociales de la UO no es simplemente un escenario local, sino el único pulmón de formación científica para cinco provincias. Bajo la perspectiva de Sassen (2008), esta unidad micro se convierte en un nodo donde colisionan las presiones macroeconómicas globales con las capacidades de resistencia de los sujetos locales.

En las entrevistas realizadas en el escenario investigativo, la migración emerge no solo como una posibilidad, sino como una estrategia de supervivencia familiar que desdibuja el valor del título universitario frente a la urgencia económica. Al respecto, un estudiante de la carrera de Historia comenta: “Es difícil concentrarse en un examen cuando parte importante de tu grupo de amigos y familiares ya está en la travesía o esperando residencia en EUA por el privilegio que tienen los cubanos de recibirla al año y un día de estar allí. La crisis económica empuja a los más jóvenes a irnos porque sentimos que aquí el tiempo se detiene, mientras fuera podemos ayudar a nuestras familias. La universidad se está quedando vacía porque migrar se ha vuelto el único proyecto de futuro que parece seguro” (Estudiante de Historia, comunicación personal, cohorte 2023). Asimismo, la permanencia (Jiménez, 2021) peligra por la deserción hacia el nuevo sector privado (MIPYMES). Esta “competencia salarial” afecta a los estudiantes que deben elegir entre la carrera o la urgencia de ingresos. Una estudiante de psicología comparte: Es frustrante estudiar cinco años para ganar un salario básico estatal, cuando una amiga que dejó la carrera ahora trabaja en una MIPYME y gana en una semana lo que yo ganaría en un mes... El mercado privado nos absorbe porque hoy necesitamos vivir (Estudiante de psicología, comunicación personal, 2024).

Esta “fragilidad estratégica regional” implica que el desgranamiento de la cohorte no es solo una cifra escolar, sino una descapitalización intelectual que compromete el desarrollo social del oriente cubano. La concentración de la matrícula de varias carreras que se estudian solo en la provincia sede es un indicador de la exclusión por territorialidad; la permanencia real impone una carga económica insostenible donde la “distancia geográfica” actúa como una barrera de clase. Esta lógica multiescalar evidencia cómo las asimetrías de desarrollo penalizan el capital cultural de los sujetos más distantes, convirtiendo la ubicación geográfica en un determinante de la trayectoria académica (Sassen, 2008).

Bajo esta lógica, la segregación territorial identificada en los hallazgos trasciende lo material para convertirse en una mediación simbólica del fracaso: el estudiante de provincias lejanas y de los municipios santiagueros más alejados de la capital provincial, internaliza la imposibilidad de sostener su beca como una falta de economía o de mérito, cuando en realidad es una asimetría de origen. Como se evidencia en los relatos recogidos, la beca no es gratuita cuando la familia debe suplir lo que la institución no garantiza (alimentación y aseo, etc.), convirtiendo la estancia en un “lujo” que termina por asfixiar a los hogares y empujar a los jóvenes hacia la migración como un proyecto de futuro más “real y justo” (González, 2024).

Este fenómeno corrobora la tesis sociológica de que la institución educativa no es un espacio neutro, sino un sistema que premia el capital cultural heredado (Bourdieu & Passeron, 2018). El contraste entre la expectativa institucional y la realidad encontrada revela que el 48,7% de deserción no representa un fallo individual de aptitud, sino una violencia simbólica donde la distancia entre el habitus del estudiante y las exigencias del campo académico se vuelve insalvable ante la precariedad material. Así, la universidad actúa como un mecanismo de legitimación de la desigualdad, donde la permanencia se reserva para aquellos cuyo capital cultural y económico les permite navegar las mediaciones de un sistema diseñado para sujetos sin urgencias de supervivencia. Esta realidad objetiva tiene un correlato subjetivo fundamental para poder entender la permanencia. Como advierte Kaplan (2022), las desigualdades de base no solo limitan el acceso material, sino que se internalizan como “sentimientos de exclusión” y de justicia/injusticia educativa. En los estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UO, la persistencia de estos 76 sujetos implica una lucha simbólica contra la autopercepción de ninguna pertenencia que suele acompañar a quienes provienen de sectores con menor capital cultural, transformando la resiliencia en un mecanismo de supervivencia frente a una institución que se les presenta, en origen, como un campo de tensiones.

De este modo, la segregación territorial actúa como un detonante de la deserción. La contracción de la matrícula representa un proceso de descapitalización profesional macrorregional: comunidades enteras del oriente cubano están perdiendo la posibilidad de contar con profesionales capacitados. La “distancia cultural” que Bourdieu señala se ve aquí agravada por la precariedad: el estudiante cuya dotación de capital de reserva resulta insuficiente ante las exigencias del campo académico se ve doblemente presionado a abandonar, lo que convierte a la universidad en un filtro que, por omisión, privilegia a quienes poseen las condiciones materiales para sostener una carrera regional. Estamos ante una “segregación territorial” disfrazada de deserción académica.

La reducción de la matrícula indica que la variable de género aparece mediatizada por la carencia de capital económico y las presiones de los roles de cuidado doméstico, los cuales se intensifican en tiempos de escasez. Esta situación impacta diferencialmente a las mujeres debido a una división sexual del trabajo (Federici, 2018) que las posiciona como gestoras principales de la supervivencia familiar, obligándolas a sacrificar su trayectoria académica para amortiguar la crisis en la unidad doméstica. Dicha vulnerabilidad se ve amplificada por la asimetría en los costos de mantenimiento biológico-estético y los estándares de habitabilidad exigidos para la permanencia universitaria, factores que, al colisionar con la función de cuidadora primaria, transforman la precariedad material en una barrera de exclusión que precipita la deserción femenina.

El análisis de la cohorte 2023 es, en este sentido, un “laboratorio de la exclusión”. El hecho de que solo el 51,3% permaneciera en las aulas revela que el sistema funciona bajo una lógica de permanencia de aquellos que cuentan con las condiciones necesarias, pero basada en el “capital cultural incorporado”. La pérdida de casi la mitad de los jóvenes sugiere que no poseían las “condiciones de partida” (escolaridad de los padres, estabilidad económica y acceso tecnológico) para resistir el costo de oportunidad que implica la educación superior en el contexto de crisis actual. Exclusión selectiva que se potencia mediante una interseccionalidad de vulnerabilidades (Zabala et al., 2022), donde el origen social, el género y la racialidad convergen para facilitar el desgranamiento de los sujetos con menor capital de reserva.

Ante este escenario de estratificación o configuración se suma la deserción hacia el nuevo sector privado. Como comparte una estudiante de psicología: “Resulta muy doloroso pasarse 4 años en la universidad y saber que tus padres están haciendo un esfuerzo que tu no podrás corresponderle nunca, porque al graduarte cobrarás una miseria y si quieres hacer algo por ellos terminarás dejando tu profesión para trabajar a una MIPYME y así hacer algo por tu familia en el orden económico”. La universidad compite contra una estructura de mercado que prioriza la supervivencia inmediata sobre la formación profesional. La pérdida del 48,7% se agrava por la barrera de la distancia geográfica. Como relata una estudiante residente en Granma: “Venir desde allá cada semana es una odisea... la beca no es gratis cuando tus padres tienen que mandarte dinero para poder comer algo decente”. Esta deserción implica que comunidades enteras del oriente cubano pierden la posibilidad de contar con profesionales para la intervención sociopsicológica. Para estos jóvenes, el acceso a herramientas digitales básicas es una barrera material infranqueable, provocando que la obtención del título universitario deje de ser un motor de movilidad para convertirse en una carga económica. Esta fractura del contrato social se interpreta desde la tiranía de la meritocracia (Sandel, 2021): la universidad se percibe hoy como una promesa de futuro incapaz de competir con las urgencias del presente.

La referida macro tensión social se traduce en una tiranía de época (Rascovan & Enrique, 2025), donde la elección vocacional es un foco de angustia y el imperativo del éxito inmediato fuerza al joven a priorizar la inserción laboral. En este ecosistema, la subrepresentación de la piel negra (apenas el 11,13% en la UO) revela que no es alto el número de estos jóvenes que matriculan en la universidad. Las estructuras académicas operan aquí como mecanismos de eliminación social selectiva, independientemente de su voluntad institucional, donde se estima que el color de la piel actúe como un predictor del desgranamiento, quedando una élite de herencia cultural capaz de sortear las barreras de desigualdad estructural histórica sea de un color u otro su piel. Asimismo, la paradoja de la feminización indica que el género se ve anulado por la carencia de capital y la intensificación de los roles de cuidado doméstico en tiempos de escasez, contribuyendo a que la cohorte pierda su diversidad.

Como se aprecia, los resultados sugieren que la Facultad de Ciencias Sociales está experimentando un proceso de eliminación social selectiva que contradice la política de la igualdad de oportunidades. Si bien la feminización en áreas como las Ciencias Pedagógicas alcanza el 87,26%, en nuestra unidad de análisis la permanencia de los 76 estudiantes de la cohorte 2023 se encuentra específicamente mediada por la herencia de capital cultural, manifestada en el nivel de escolaridad y la ocupación de los padres, según refieren los estudiantes en las entrevistas, pues ellos son énfáticos al expresar como sus padres los animan a concluir la carrera. Aquellos jóvenes que cuentan con un habitus académico robusto y redes de apoyo socioeconómico son quienes logran resistir la contracción de la matrícula. En contraste, casi la mitad de la cohorte original ha sido desplazada del sistema, evidenciando que la universidad, bajo un velo de equidad formal de acceso, termina, de una forma indirecta o indirecta y tal vez sin desearlo, por certificar privilegios de origen (Brand Monsalve et al., 2024) en lugar de neutralizar las desigualdades cada vez más crecientes, aquí la institución educativa actúa como un catalizador o difusor no solo de conocimiento, pues crea un entorno donde se fomentan activamente las condiciones necesarias para la toma de decisiones de abandono de los estudios superiores (Villa, 2021).

Finalmente, la discusión cuestiona la eficacia real de la “gratuidad” como único mecanismo de equidad. Sin una intervención en las condiciones materiales de existencia, la universidad termina por reproducir los estratos sociales, brecha que se profundiza por la emergencia de las MIPYMES, que ofrecen salarios que el sector estatal no puede sostener. Según las entrevistas, esta competencia salarial impone un realismo económico donde el mercado privado absorbe al estudiante siendo una vía práctica para solventar sus necesidades y las necesidades de sus familiares. Los testimonios pusieron de relieve una lucha no solo contra la desigualdad de origen, sino contra una estructura de mercado que desvaloriza el capital intelectual en favor de la supervivencia inmediata.

Conclusiones

La investigación realizada permite concluir que, el acceso y la permanencia en la educación superior dentro de la Facultad de Ciencias Sociales de la UO, no están determinados solo por el mérito académico, la voluntad individual y/o familiar, sino que se encuentran profundamente condicionados por una estructura de desigualdades sociales heredadas. Los hallazgos confirman que las “condiciones de partida” actúan como un sistema de filtrado invisible que selecciona a los actores sociales por su capacidad de resistencia material y simbólica ante un campo universitario cada vez más excluyente.

En este sentido, la facultad experimenta una vulnerabilidad estratégica regional que trasciende lo local; al ser uno de los tres únicos nodos en Cuba donde se imparte Psicología y Sociología, la contracción de la matrícula representa un proceso de descapitalización profesional.

La contrastación entre los relatos y los datos evidencian una “eliminación diferida” que adquiere realidad estadística en el análisis de la cohorte 2023, donde el desgranamiento del 48,7% de la matrícula inicial evidencia que la persistencia no responde a capacidades cognitivas, sino a la posesión de un capital cultural incorporado capaz de amortiguar el alto costo de oportunidad de la formación profesional. Los testimonios remarcan que los “sobrevivientes” de este proceso son aquellos actores sociales cuyo entorno socioeconómico permite neutralizar las asimetrías de vida, mientras que para el resto, la educación superior se torna una carga económica insostenible. Asimismo, se connota que el color de la piel, intersectado con la procedencia territorial, el capital cultural y el género, actúa como un marcador de exclusión persistente; la subrepresentación de estudiantes de piel negra revela una segregación que, independientemente de la voluntad institucional, aleja a los sujetos racializados de las áreas de mayor capital simbólico como efecto estructural histórico y objetivo. La paradoja de la feminización revela que el éxito educativo ha mutado, desplazando su eje desde el ingreso para focalizarse en quién posee el patrimonio material para resistir la crisis y los roles de cuidado intensificados.

El análisis cualitativo revela que esta dinámica se ve agravada por una fractura del sentido del futuro, donde la educación superior enfrenta una competencia desigual frente a un mercado inflacionario y la emergencia de las MIPYMES, generando una “proletarización” de la expectativa profesional. El incentivo salarial inmediato del sector no estatal desarticula el compromiso con la formación académica, provocando una fuga de talento prematura por puro realismo económico que desvaloriza el capital intelectual en favor de la supervivencia.

La investigación confirma que la “crisis silenciosa de permanencia” está atravesada por la desmitificación de la gratuidad, supeditada hoy a la capacidad de resistencia económica familiar, y el fenómeno migratorio como proyecto de vida alternativa. Estos factores revelan una fractura del contrato social donde la universidad lucha contra una estructura de mercado que impone un realismo donde el título universitario hoy no permite salarios con los que se pueda enfrentar las necesidades de los miembros de la familia. Por otro lado, la eficacia real de la gratuidad como mecanismo de equidad queda cuestionada si no se neutralizan las mediaciones simbólicas y materiales que devalúan la formación científica frente a las urgencias de un mercado privado que absorbe al estudiante por necesidad inmediata.

Declaración de transparencia, ética y responsabilidad

Conflicto de intereses: Los autores declaran que no existen conflictos de intereses.

Contribución y autoría: Los autores declaran que ha contribuido de manera significativa al manuscrito de acuerdo con la taxonomía CRediT, aprobado la versión final y aceptada la autoría.

La arquitectura intelectual del presente artículo emana de una praxis colaborativa internacional y formativa, articulando las capacidades de la Universidad Autónoma de Baja California, la Universidad de Oriente y la Estambul Üniversitesi.

• Liderazgo y Arquitectura Conceptual: Bajo la dirección del Dr. Erich Mosqueda Mosqueda, se gestó la conducción integral de la investigación, a difundir desde la edificación del andamiaje teórico-conceptual hasta el diseño de la arquitectura metodológica y la sistematización normativa de los hallazgos.

• Supervisión Institucional y Validación: La Dra. María de Lourdes Camarena Ojinaga coordinó la vigilancia académica de la estancia posdoctoral del Dr. Mosqueda, asegurando la coherencia estratégica entre las instituciones participantes y la validación técnica mediante procesos de triangulación metodológica.

• Investigación de Campo y Exploración Heurística: La ejecución del levantamiento empírico y la gestión de la trayectoria fenomenológica con la cohorte 2023 en Santiago de Cuba fueron responsabilidad de Berenice Utra Regüeifero.

• Análisis Comparado y Soporte Teórico: Erika Mosqueda Quesada contribuyó mediante el análisis especializado de datos y la revisión de literatura crítica sobre las asimetrías en la educación superior, aportando una dimensión teórica desde la perspectiva internacional comparada.

Preprints: Los autores declaran que este manuscrito no ha sido publicado previamente como preprint.

Aprobación ética: Los autores declaran que la investigación contó con los permisos institucionales formales correspondientes.

Financiamiento: Los autores declaran que esta investigación no recibió financiamiento.

Consentimiento de participación y publicación: Los autores declaran que todos los participantes otorgaron su consentimiento informado por escrito para participar en el estudio y autorizaron la publicación de los resultados.

Uso de Inteligencia Artificial (IA): Los autores declaran cualquier uso de herramientas de Inteligencia Artificial de manera transparente y asumimos plena responsabilidad sobre el contenido del manuscrito.

Retracciones y correcciones: Los autores declaran declaran conocer la política editorial de la revista HOMERO respecto a la ética en publicación, retractaciones y correcciones, y se comprometen a actuar conforme a los principios establecidos por el Committee on Publication Ethics (COPE) en caso de identificarse errores o malas prácticas después de la publicación.

Referencias

Albizu-Campos Espiñeira, J. C. (2025, marzo). CUBA. ¿REALMENTE UNA CRISIS DEMOGRÁFICA O UNA CRISIS SISTÉMICA? Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo–Cuba. https://horizontecubano.law.columbia.edu/news/cuba-crisis-demografica-o-sistemica

Bourdieu, P., & Passeron, J.-C. (2018). La reproducción: Elementos para una teoría del sistema educativo. Siglo XXI Editores. https://sigloxxieditores.com.ar/libro/la-reproduccion/

Bourdieu, P., & Wacquant, L. J. D. (2008). Una invitación a la sociología reflexiva. Siglo XXI Editores. https://sigloxxieditores.com.ar/libro/una-invitacion-a-la-sociologia-reflexiva/

Brand Monsalve, E. G., Gómez Aristizabal, Y. M., Lopera Osorio, N., & Álvarez Calle, E. Y. (2024). Influencia del origen social en el acceso a educación superior. El caso de Trabajo social. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 15(1), 32-56. https://doi.org/10.21501/22161201.4295

Cristaldo de Alvarez, N., & Caballero Merlo, J. N. (2021). Capital social de origen y proyección educativa y laboral de estudiantes de la educación media. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 5(4), 4900-4923. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v5i4.666

Denzin, N. K. (2017). Manual SAGE de recopilación de datos cualitativos. SAGE Publications. https://doi.org/10.4135/9781526416070

Domínguez, M. I. (2016). Educación superior en Cuba e inclusión social de las juventudes. Revista Nómadas, (44), 83–103.

Durkheim, É. (1999). Educación y sociología. Ediciones Altaya S.A. (Colección Grandes obras del pensamiento contemporáneo, núm. 26). https://www.librerialuces.com/es/libro/educacion-y-sociologia_246643

Federici, S. (2018). El patriarcado del salario: Críticas feministas al marxismo. Tinta Limón.

Flick, U. (2015). El diseño de la investigación cualitativa. Ediciones Morata. https://edmorata.es/producto/el-diseno-de-la-investigacion-cualitativa/

Fundora Nevot, G. E. (2021). Configuración de políticas locales de equidad en la actualización del modelo de desarrollo cubano. Anales de la Academia de Ciencias de Cuba. https://portal.amelica.org/ameli/jatsRepo/444/4441978015/index.html

González Fernández, R. X. (2024). Factores socioeconómicos que influyen en el acceso a la educación superior en la zona rural del cantón Salitre (Guayas, Ecuador). Revista INVECOM: Estudios Transdisciplinarios en Comunicación y Sociedad, 4(2), e42106. https://doi.org/10.5281/zenodo.10839215

Jiménez Mora, M. C. (2021). Abandono y permanencia en educación superior: un análisis multinivel para Iberoamérica [Tesis de maestría, Universidad Nacional de Colombia]. Repositorio Institucional UN. https://repositorio.unal.edu.co/handle/unal/80950

Kaplan, C. V. (2022). La afectividad en la escuela. Paidós Educación. https://www.planetadelibros.com/libro-la-afectividad-en-la-escuela/362934

Marx, K. (1990). El capital: Crítica de la economía política (Tomo I). Progreso.

Olmedo Neri, R. A. (2026). Los jóvenes rurales en México. ¿Por qué ellos? ¿Por qué ahora? Intersticios Sociales, (31). https://doi.org/10.24836/es.v32i59.1221

Parsons, T. (1976). La clase escolar como sistema social: Algunas de sus funciones en la sociedad americana. Revista de Educación, (242), 64–86. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4334146

Pew Research Center. (2024). Key findings about U.S. immigrants and the border [Principales hallazgos sobre los inmigrantes en Estados Unidos y la frontera]. https://www.pewresearch.org/short-reads/2024/08/21/key-findings-about-us-immigrants/

Rascovan, S., & Enrique, S. J. (Coords.). (2025). Elegir con/sin angustia: Tiranías de época y orientación vocacional. Noveduc. https://www.noveduc.com/productos/elegir-con-sin-angustia/

Rujas, J. (2022). Meritocracia y educación: más allá de la igualdad de oportunidades. Con-Ciencia Social, 5, 207-218. https://doi.org/10.7203/con-cienciasocial.5.24276

Sandel, M. J. (2021). La tiranía del mérito: ¿Qué ha sido del bien común? Debate. https://www.penguinlibros.com

Sassen, S. (2008). Sociología de la globalización. EURE (Santiago), 34(103), 133–138. https://doi.org/10.4067/S0250-71612008000200008

Tejuca Martínez, M. (2018). El acceso a la educación superior: cambios y desafíos. En B. Anaya & I. Díaz (Comps.), Economía cubana: entre cambios y desafíos (pp. 124–139). Instituto Juan Marinello.

Universidad de Oriente. (2024). Prontuario estadístico de la Universidad de Oriente: Curso académico 2024.

Villa Sánchez, H. V. (2021). Capital social, su generación en la educación superior: Análisis de su dinámica en la provincia de Chimborazo, Ecuador. American International Journal of Business Management, 4(11), 44-58. https://www.aijbm.com/wp-content/uploads/2021/11/C4114458.pdf

Weber, M. (2002). Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva. Fondo de Cultura Económica. https://www.fondodeculturaeconomica.com/Ficha/9786071662040/F

Zabala Argüelles, M. C., Fundora Nevot, G. E., Hidalgo López-Chávez, V. E., Díaz Pérez, D., Echeverría León, D., Jiménez Guethón, R. M., & Álvarez Cruz, J. R. (2022). Desigualdades y políticas sociales: Análisis interseccional del contexto cubano 2008-2018. Anales de la Academia de Ciencias de Cuba, 12(2), e1204. https://revflacso.uh.cu/index.php/ACC/article/view/1204

Zibechi, R. (2023). El estado de excepción como paradigma político del extractivismo. Arquivos Brasileiros de Psicologia, 75(número especial), 145-160. https://revistas.ufrj.br/index.php/abp/article/view/56512


1Homero, 2(2), 407-419

Esta obra está bajo una licencia Creative Commons Atribución–NoComercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0)